Y ahí estabas, parado frente a mi
sin saber qué decir, las disculpas
resbalaban en cada lágrima de mis ojos,
el sonido de tus pasos en el vacío y
saber que sería el adiós definitivo
me hizo pedazos el corazón,
soportaré dormir sola y soñar contigo,
despertarme sin tu sonrisa en el
reflejo de nuestros ojos y pensar que
pasar página es como levantar
pesas de papel ardiente cada día.
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