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jueves, 20 de diciembre de 2012

Cap 14.

De pronto la sonrisa se escabulló de mi cara, mi mirada se congeló mientras empezaba a temblarme todo el maldito cuerpo. Oí cerrarse la puerta de casa de un portazo, y casi como impulso inconsciente me puse en pie y corrí hacia el comedor. Se encontraba frente a mí un caos del que no tenía consciencia que había sucedido, la mesa movida de sitio, algún que otro mueble roto, o tumbado... No podía creer que no me hubiese enterado de lo que había pasado, notaba como si faltase lago, o alguien. Faltaba ella, no estaba, se había ido.

Cogí el móvil lo más pronto que pudieron mis dedos, marqué su número y en pocos segundos dio señal. Pero no contestaba, la espera se me hizo eterna, volví a llamarle varias veces más pero era inútil, no lo cogía. Se me erizaban los pelos de punta de la desesperación, podría haberle pasado cualquier cosa, podría ser capaz de demasiadas cosas, y no tener consciencia de ninguna de ellas. Volví a llamar, con la esperanza de escuchar su voz.
-¿Hola?- pregunté al instante cuando lo cogió. Se oyó un leve suspiro y dio por finalizada la llamada colgándome. A los pocos minutos, que a mí me parecieron infinitos, llegó un mensaje.
Mis ojos víctimas del desconcierto se me nublaron y me senté en el sofá, a dejar que el tiempo detenido pasase a la velocidad que los segundos perdidos le permitían, sin recibir respuesta.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cap 13.

Me desperté con el corazón sobrecogido y con los ojos llorosos, apenas recordaba qué había pasado, ni porqué me había quedado dormida, mi desconcierto se desvaneció casi al instante cuando el sobrepasado volumen al que se encontraba la música me despedazaba los tímpanos, lo que me parecía raro es porqué ella no le había bajado el volumen o quitado del todo, entonces recordé que tenía que ir a ver como se encontraba. Me levanté de la cama tropezándome con las sábanas que arrastraban calléndome de bruces. El golpe me descompuso, y a duras penas me levanté tambaleándome y al abrir la puerta me la encontré con cara de pánico, aún no sabía si porque había sucedido algo o por la escandalosa caída de hace unos segundos.
-¿Has dado la vuelta a la Tierra con el resbalón, o quieres que terminemos de darla?- dijo medio riéndose, supongo que no le resultó extraño una mis patosas caídas, ya estaba acostumbrada así que cruzando el pasillo medio cojeando le contesté: - Que sepas que me he hecho daño de verdad. Y me miró con cara de quien no dice algo nuevo y dándome un abrazo me preguntó si estaba realmente bien. Le respondí con una sonrisa y me senté en una silla a merendar, mientras ella se iba al salón riendo por el camino.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Cap 12.

A mitad de camino se detuvo en seco y me miró, petrificada como una piedra, ojiplática y temblando como una hoja.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?- le dije. Apenas pronunció un sí lacónico y tartamudeando, me cojió de la mano y casi corriendo, rehicimos el camino de vuelta a casa. -¿Pero qué pasa?- musité, no se descalzó, ni se cambió de ropa al llegar a casa, fue directa al sofá , se dejó caer a plomo y cerró los ojos apretando los párpados. Tardé muy poco en comprender qué pasaba, otra vez, había vuelto a caer, ahora sólo cabía esperar que no pasara nada, que fuese fuerte y capaz de controlarlo ella sola. Las lágrimas caían detrás de otras, y con un leve y ahogado suspiro se derrumbó en el cabezal del sofá.

Me quedé quieta, paralizada, inmóvil, no era capaz de reconstruir todo aquello de nuevo, mi mente no podía. Le traje un vaso de agua, lo dejé en la mesa de centro y me fui a la habitación, cerré la puerta, puse la música lo más alta que pude y dejé que la almohada fuera testigo mudo de todo y cada uno de los sucesos que pasaban, me acurruqué y me olvidé de mí, de ella, de la música, de todo.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cap 11.

La música resonaba por toda la casa, pensé que los vecinos podían llamarnos la atención pero sinceramente no me importaba mucho, al fin y al cabo la música era mi mejor aliada. Le propuse de ir a dar una vuelta, a pesar de estar nublado hacía buen tiempo, no se lo pensó mucho y aceptó sonriente. No sabíamos exactamente donde ir pero tomar un poco de aire nos vendría mejor, de eso no cabía duda.

-¿Donde quieres ir? Le dije, pero me respondió un silencio intenso. -No se trata de donde quiera ir, se trata de encontrar un lugar que no me recuerde nada para empezar de cero. Empecé a estrujarme la cabeza, pero la verdad, es que quedaban pocos sitios en la ciudad que estuvieran vacíos de recuerdos. Nos sentamos en un banco a pensar y a los pocos minutos dijo: -Hay un sitio que desde pequeña he querido ir, mi madre nunca me llevaba pero siempre me quedé con las ganas de hacerlo. -¿Y qué lugar es ese? contesté mientras me consumía de la curiosidad. -Es un parque, no está muy lejos si no recuerdo mal, cerca del centro.

Y se puso a caminar, como un resorte me levanté y le seguí para no perder el ritmo, no sabía donde me llevaba pero no me importaba si al final del día se fuese a dormir con una sonrisa en la cara.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cap 10.

Me apoyé en la pared con las lágrimas tintineando en mis pestañas, entonces se levantó me retiró las lágrimas de las mejillas con las manos temblando de frío, sonrió y dijo:- No son horas para llorar eh, a veces es mejor que las lágrimas vayan por dentro, y que humedezcan el corazón, se nos seca de no usarlo.

No entendí exactamente lo que decía hasta que comprendí que siempre había actuado por lógica, los impulsos son del corazón no de la cabeza. La lógica a veces era un obstáculo para hacer lo que realmente quería, después de todo romper las reglas no era tan malo y no pude evitar pensar en voz alta:- Las reglas están para provocarnos a romperlas. Me miró confundida pero una media sonrisa me indicó que me había entendido perfectamente. A veces me sorprendía la capacidad de entendernos que teníamos, como si fuésemos una sola persona a la vez. Aliviada fui al cuarto donde dormía y puse la música a todo volumen, lo necesitaba.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cap 9.

Decidí volver a la cocina, me quedé absorta mirando la ventana, aún era muy temprano y el cálido resplandor de las farolas de la calle seguían encendidas. Apenas había gente caminando por las aceras mojadas y húmedas, miré el reloj, marcaba las siete y media de la mañana. Parpadeé unas cuantas veces debido al sueño que se acumulaba en mis pesados párpados casi dormidos. El cielo de la ciudad estaba gris, así que cabía la posibilidad de que hubiera lluvia nuevamente.

Me pareció oír la puerta del pasillo a mis espaldas, supuse que se había levantado ella también. No me extrañaba nada en absoluto que no pudiese dormir, estaba completamente segura de que su cabeza era un hervidero de ideas, pero le oí llorar cuando entró al cuarto de baño. Me acerqué sigilosamente, mis pasos resonaban por la casa a pesar de ir prácticamente descalza. -¿ Qué te pasa? Pensaba que estabas durmiendo, aún es pronto. Se retiró el pelo de la cara y contestó con un hilo de voz: - El problema viene cuando en vez de tú tener sentimientos, son los sentimientos los que te tienen a ti. Enmudecí de golpe, no sabía que contestarle a eso, parecía que no pero, esa frase se llevaba toda la razón consigo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cap 8.

Volví a despertarme ya casi como de costumbre en el sofá, había dormido en una mala postura y tenía la espalda hecha trizas, apenas dormí cinco horas y las ojeras se reflejaban en mi cara como signo de ello. Fui medio deambulando por el pasillo hasta la cocina para beber un vaso de agua. Todo estaba en silencio, tranquilo, como si fuera la única persona que estaba en aquella casa en esos momentos, me empecé a poner nerviosa y abrí la puerta del salón, no estaba, el cuarto de baño, tampoco, ya desesperada y con los nervios a flor de piel abrí suavemente y con mucho cuidado la puerta de su habitación, estaba estirada boca abajo en la cama, a pesar de que nos encontrábamos en pleno mes de julio estaba tapada hasta las orejas con las sábanas. Estaba despierta y se removió: -Perdona, creía que no había nadie en casa y quería asegurarme de que estabas aquí, le dije y me sonrió con los ojos cerrados, me dio las buenas noches y me fui de nuevo hacia el comedor, seguía intranquila y unos sudores fríos empezaron a recorrer todo mi cuerpo seguido de varios escalofríos, estornudé varias veces y comencé a sentir frío en los huesos, me había constipado, un catarro de lo buenos.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cap 7.

Me levanté sin llegar a ninguna conclusión, no veía nada, tenía la mente llena de niebla, ni a un palmo de mis narices veía soluciones posibles. Caminé despacio hasta el salón y me tumbé en el sofá mirando el techo, como si esperase que me dibujara esperanzas. Me sorprendió verla coger un papel en blanco y arrugarlo:- ¿Ves este papel? Soy yo, estoy hecha una bola de mí misma, arrugada, con todos mis defectos, blanca porque aún no sé como soy y pequeña y débil como un papel. Dijo mirando detenidamente el folio arrugado, cogió otro y un lápiz, escribió una palabra, e hizo un dibujo, no entendía lo que significaban un pedestal, un paragüas y una tormenta. Le miré curiosamente, sonrió y me lo explicó paso a paso, entonces descubrí que en un papel cabe más de lo que toda persona pueda imaginar. Pasaron los días y sólo se limitaba a dibujar, dibujos en blanco y negro, siempre igual de enigmáticos que los anteriores pero todo tenían el mismo objetivo, la misma finalidad y el mismo significado, pero expresados de diferentes maneras. Durante ese tiempo dejé de verle llorar, a veces incluso se reía, empecé sin darme cuenta a replantearme volver a casa, habían pasado dos semanas desde que salí de casa, aún no había vuelto aunque ahora mismo eso no era exactamente lo más prioritario para mí.

Cap 6.

Me reincorporé sobre mí misma, el tiempo había pasado sin enterarme, me dolía la cabeza y le cogí una aspirina de la nevera y la disolvía en un vaso de agua antes de tomármela. No recordaba nada y estaba confundida, me dirigí al salón y como si la realidad me abofeteara una vez más, poco a poco fui recordando todo, mi corazón no quería hacerlo pero mi mente me lo recordaba. Estaba muda, sin fuerzas para hablar, la impotencia le invadía, me situé enfrente de ella, le miré a los ojos llorosos, me puse de cuclillas y le retiré las que esperaba que fuesen las últimas lágrimas de la cara. No se movió, apenas respiraba y parecía demasiado tranquila, supuse que era debido al bajón de adrenalina, intenté sonreírle pero lo único que conseguí fue una expresión inanimada en mi cara, estaba tan perdida que no era capaz de sentir en esos momentos nada. Le cogí de la mano y la llevé hasta el baño, tenía que verle eso y sobretodo curárselo, su mirada triste me decía que no estaba dispuesta a dejarme hacerlo pero no tenía otra alternativa, entonces fue cuando sentí algo dentro de mí, sentía que no podía ver eso en ella nunca más, le vendé el brazo después de curarlo, y dándome un beso en la mejilla, salió del baño. Me quedé pensativa en la taza del váter esperando una señal, algo que me hiciera ver las cosas desde otra perspectiva, lo necesitaba, o podía  llegar a tales extremos y no estaba dispuesta a aceptar esa propuesta interior.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cap 5.

Me di cuenta de que las había dejado en el bolsillo de atrás, en el que aún no había mirado, y mucho más aliviada abrí el portal y subimos a casa. Llegamos y me dejé caer en el sofá, estaba muy cansada, pero no podía despistarme mucho, así que decidí comer algo. Fui derecha a la cocina y me la encontré mirando fijamente por la ventana, con la mirada quieta, temblando y a punto de romper a llorar, tenía su mano apoyada en el cristal como si quisiese tocar el exterior y la otra mano cerrada en un puño, no me había dado cuenta de los motivos de su reacción hasta que le vi las mangas bajadas, chorreando sangre. No podía ser, y como si me leyera el pensamiento y con los labios apretados se cayó al suelo de rodillas, estaba tan perpleja que no pude evitar cogerle, se desplomó en el suelo y se quedó tendida en él con los ojos cerrados y su mano agarrándose fuertemente a mi tobillo. Era incomprensible el cambio de humor que tenía, de sonreír a llorar en cuestión de minutos. Abrí la ventana para que se ventilara, la recosté en el sofá y fregué el suelo. No sabía a quien le dolía más de las dos todo lo que pasaba, no paraba de preguntarme cosas inútiles, que siempre obtenían por respuesta un simple '' no lo entiendo''. Apoyé los codos en el banco y me consumí en la desesperación cada minuto que pasaba.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cap 4.

Volvimos a casa andando, era mucho tiempo pero no me importaba perderlo si era con ella. Se me hacía difícil estar a su lado, siempre la veía sonreír con es sonrisa de niña, hacer payasadas, locuras, siempre me sacaba de mí misma, tenía esa capacidad de teletransportarme a su mundo, de hacerme olvidarme por un tiempo quien era, que hacía y me disipaba los problemas; sin embargo ahora era ella la que necesitaba más que nunca que yo le sacara de esa cárcel de pensamientos mezclados entre sí que tenía entremaliados en su pequeña cabeza. De repente empezó a reírse  a carcajada limpia, no sabía si asustarme por el cambio tan brusco de humor o alegrarme por verle aparentemente feliz, echaba de menos verle así. Se fue corriendo a una esquina y vino con una sonrisa de oreja a oreja, y me señaló una gran y oscura nube que se veía a continuación del edificio que nos rodeaba:-Esta tarde seguro que llueve. Dijo con un brillo especial en sus ojos, me alegré tanto de verle así que aunque en esos momentos empezó a llover no pude evitar correr hacia ella y abrazarle con todas mis fuerzas hasta dejarle sin respiración, seguimos de camino a casa, esta vez mucho mejor, salir un rato había sido mejor de lo que yo esperaba o al menos eso pensaba antes de palpar mi bolsillo y darme cuenta de que había perdido las llaves, me miró con cara estupefacta, diciéndome con la mirada que ella tampoco las llevaba encima.

Cap 3.

Me desperté  acurrucada en el sofá y con una nota encima de la mesa. Siendo sincera no me sorprendía que no estuviese en casa. Ni siquiera tenía ganas de desayunar, me vestí y salí a buscarla, había varios sitios donde sabía que podía encontrarle aunque podría estar en cualquiera de ellos ahora mismo. Al primer lugar donde fui, estaba ella, sentada en el banco con las piernas colgando, los brazos al descubierto, cosa que me sorprendió realmente ya que odiaba enseñarlos, pero no me importó simplemente quería cercionarme de que no había hecho nada esta esta vez. Me miró y comprendió que estaba preocupada, aunque en el fondo ella sabía que la buscaría, pero tampoco le dio importancia. El mar estaba en calma pero en la playa reinaba la soledad absoluta sobre las gaviotas que planeaban por encima de nuestras cabezas. Se armó de valor y me lo explicó muy brevemente, no hacían falta muchas explicaciones. Y sí, sus brazos eran los mismos de siempre, yo estaba acostumbrada a verlos pero pero ella se lo tomaba muy a pecho, incluso le molestaban en ella misma, como algo demasiado evidente:-No he podido evitarlo, era superior a mí. dijo con la voz entrecortada:- Pero estoy segura de que no volverá a suceder. dije, y ella negó suavemente con la cabeza, bajándose las mangas de su sudadera favorita y se apoyó en mí. En ese momento sonreí como una idiota sin saber muy bien porqué.Cuando quise darme cuenta habían pasado los minutos a una velocidad vertiginosa, el reloj pasaba de las cuatro de la tarde aunque a ella parecía que el tiempo era un juego de segundos imaginarios en su mente.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Cap 2.

Eran ya las nueve y media de la noche pasadas, estaba agobiada, llevada toda la tarde dándole vueltas sin saber porqué. Con cuidado y sin hacer ruido conseguí levantarme del sofá sin que se despertara, su estado era verdaderamente lamentable y en la expresión de su rostro se podía apreciar las tres horas y media que se había pasado llorando antes de caer rendida sobre mi regazo agotada por el cansancio. Una vez en la cocina preparé la cena, no quise despertarle aunque no hizo falta. A pesar de no tener hambre me vi forzada a cenar algo, ya que el estómago no paraba de suplicármelo, al menos conseguí que probara bocado. Cuando fui a despedirme no pude, me agarró de la mano y me pidió que me quedara, en ese momento comprendí que era idiota, no podía irme y dejarle pasar la noche a solas en su estado. Así que me senté en el sofá y pasé la noche, no lo entendía pero empecé a llorar como una descosida, no me imaginaba tener que ponerme en su lugar, aún no sabía qué era lo que le había llevado a tal acto, tenía demasiada suerte habiéndola encontrado consciente. Tenía que hablar con ella en cuanto pudiese, esto no podía quedarse así, conociéndole si no lo arreglaba sería peor el desastre. Cerré los ojos para dejarme caer en la trampa irreversible del sueño agotador, dejé la mente vacía y me propuse soñar que todo estaba bien, que no estaba pasando nada de esto, que era un sueño, de esos que tienen final feliz antes de convertirse en una pesadilla más, de esos en los que estuviera todo bien, perfecto, increíble. Dejé caer mi cabeza en el cabezal y me hundí en ella.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cap 1.

Desayuné como todos los días, pero esa mañana el desayuno iba acompañado de una llamada suya. Apenas comenzó a sonar por toda la cocina el tono de llamada y lo cogí al vuelo, me colgó dos segundos después sin decir nada así que dejé el teléfono sobre la mesa  y terminé el desayuno. Fui directa a la ducha y cuando salí, vi que tenía un mensaje, no podía ser de nadie más, lo abrí con las manos temblorosas y me quedé paralizada, ni un ápice de mi se atrevió a moverse un milímetro más. Nerviosa y asustada me vestí corriendo y fui a verle, no podía creerlo, nunca pensé que fuese capaz de llegar a tanto, ni siquiera parecía la misma persona con la que había pasado la tarde el día anterior. Me acerqué, le acaricié las mejillas y le abracé tan fuerte como me permitían mis brazos desanimados; me respondió con una simple mirada, con eso, terminó todo. Se desplomó sobre mí como una débil hoja en otoño y apenas tuve reflejos para agarrarle con suficiente fuerza y arrastrarle hasta el sofá. Tuve que esperar un rato hasta que sus labios se decidieron a explicarme lo que había pasado, apenas le salían las palabras de su boca, pero yo sabía que esas palabras pesaban más de lo que parecía, tardé muy poco en comprobarlo cuando enseguida vi deslizarse por sus suaves mejillas una lágrima seguida de otra, no pude evitarlo y mi corazón se hizo pedazos otra vez más. No sabía como reaccionar ni que hacer, así que me limité a quedarme abrazada a su lado el resto de la tarde mientras su cuerpo medio desfallecido descansaba en mí con una fuerte y rápida respiración, a veces incluso me asustaba. De repente se giró bruscamente hacia mí y dijo: -Perdóname por favor, lo siento, no sabes cuanto. Se humedecieron sus pupilas y rompió a llorar de nuevo, apenas pudo pronunciar las últimas palabras, no podía aguantar verle así y me limité a contestarle lo que mi mente pudo encontrar: -Eh, ha sido un error ya está, y estoy aquí para todos los demás que cometas, para todo. Entonces me derrumbé y fui yo la le agarró tan fuerte que podía escuchar los latidos de su acelerado corazón asustado.

Indescriptible.

¿Sabes? Me encanta que sonrías, adoro esa sonrisa
nerviosa al final de cada te quiero, cuando cierras los
ojos después de cada abrazo, me pierde cuando sin
avisarme vienes y me abrazas, me puede que te pares
enfrente mía y me mires fijamente y el tiempo se para
se esfuma, soy fan número uno de tus carcajadas, de
tu mirada tímida, nadie mejor que mis pupilas sabrán
escaparse de sus órbitas para fundirse con las tuyas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Tú.

No alcanzo a comprender como me puedes entender,
es como si me conocieras desde hace tiempo, como
si ya supieras de mi, me fascina la enorme facilidad de
entrar hasta donde nadie llega en sólo un segundo, la
increíble capacidad de hacerme sentir a flote cuando
no puedo salir del agua y me llega hasta el cuello. Esa
forma de acompañarme siempre en el camino por si
pierdo el hilo ayudarme a encontrarlo. Te debo más
de lo que tú te crees, no se de donde has salido pero
no quiero que te vayas nunca, no voy a dejar que te
vayas, no puedo cometer un error tan grande, no.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Rastro.

Aún no puedo creer como puedo echarte tanto de
menos cuando no estás, la pesada manía que tengo
de pensar en ti a cada segundo del día, de tenerte
presente en todos mis sueños, todos los días dando
vueltas en mi cabeza como una noria, quiero subirme
a ella y no bajar si es contigo quedándome a lo alto
hasta tocar las nubes y no bajar nunca, que aunque
haga calor sin tus abrazos tengo frío, quiero que te
des cuenta de que sin ti no soy yo, sin ti falta otra
parte de mí, sin ti ando perdida, y mi brújula eres
tú, no te pierdas o me perderé yo también contigo.
Si te vas, que sea conmigo en tu cabeza siempre.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Piedra.

Verte sonreír y que las palabras no sean capaces
se resbalarse de mi boca para colarse en tus oídos,
verte llorar y no saber si sonreír para ayudarte o
llorar también por ello, que me des un abrazo y que
todo mi cuerpo se paralice, se congele, que ni siquiera
respire para no estropear el momento, ir andando
y tropezar contigo, no poder reaccionar porque tengo
miedo, miedo de quedar como una idiota, entonces
te vas mirando al suelo, me miras sonríes y me siento
como si se hubiese levantado de mi una pesada y
vieja losa que se arrepiente de haberse encontrado
en el camino a alguien, tan increíblemente genial.

Insuficiente.

Y sentir como se aleja de ti sin poderlo evitar, ver
como su silueta se desdibuja en mi memoria poco
a poco hasta desaparecer de ella sin dejar el más
mínimo rastro, bajar de las nubes de donde un día
me hiciste subir inconscientemente a una velocidad
que se me escapa de entre mis temblorosas manos
y no controlo, me rozan en la piel esos momentos
que creía que no se borrarían y es verdad, se van
pero dejan huella, y si algún día pensabas volver
no lo hagas, porque romperás todos los esquemas
como al niño que se le cae un plato inocentemente
y sin saber porqué, la diferencia está en que el niño
lo lamentará y tu lo dejarás tirado a su suerte como
me hiciste a mí cuando me viste las lágrimas caer.

sábado, 27 de octubre de 2012

Increíble.

Y fue un instante, tan solo un segundo efímero pero
bastó para darme el aliento que necesitaba para no
tirar la toalla, y tal vez para creer un poco más en mí,
y sí, creo que se ha dado cuenta de que la cosa va
mejor, supongo que es bueno que olvide cosas que
me encierran en mi misma y tiran la llave al fondo del
cajón de la tortura, supongo que también lo sabe, que
sabrá que le tengo que dar las gracias, muchas gracias
por todo, y sabes que tengo que dártelas, que eres esa
pequeña puerta de lógica y realismo que me falta en
mí. Gracias por hacerme sonreír hasta cuando mis
castigados labios sólo sabían callar, cuando sólo
podía cerrar los ojos y hundirme, por hacerme llorar
pero de felicidad, aunque es complicado, lo consigues.

martes, 23 de octubre de 2012

Imposible.

No entra en mi ínfima ventana de la lógica que te
haya podido perder de esta forma tan mediocre
en la que te he perdido para siempre, que necesito
que me digas que aún ves un ápice de posibilidades
dentro de todo que te digas que aún es posible y
que no está todo perdido en el cajón del desastre,
que me digas que aún puedes sonreír al verme sin
tener que forzar esa preciosa sonrisa que tienes,
que necesito verte una vez más para comprobar
que esto a pasado de verdad, que no ha sido un
miserable producto de la desilusión de mi mente
absurda, aún sumida en tus pensamientos de ayer.

Puedo.

Es un día normal, normal hasta que ves su sonrisa, genial hasta que ves una lágrima suya. Es increíble como las personas que más quieres pueden influir en ti de una forma tan especial  e importante. Es algo normal salir a la calle y verle, es algo increíble casi algo perfecto que te abrace, entonces te quedas flotando sin saber si bajar a la Tierra o quedarte abrazada todo el día sin saber que hacer aparte de no soltare ni solo instante. Es a casi desesperación que te entra cuando no sabes nada desde hace días, entonces pones el modo detective acosador para saber algo. Pero el día en el que ves que una de sus lágrimas cristalinas  se desliza suavemente por sus mejillas y sabes que no puedes hacer nada para impedir que esa gota de esencia no caiga, es cuando no sabes si llorar también, si ayudarle, si hablar, no sabes hacer nada te desesperas y la acabas fastidiando, como siempre. Es algo, que no puedo explicar.

viernes, 19 de octubre de 2012

Recuerdos.

Hoy era uno de los mejores días de mi vida, era como si estuviese protagonizando mi propio sueño otra vez, apenas fui consciente de todo lo que sucedía, era demasiado perfecto como para que fuese real, y como si la cruda realidad me golpeara me acordé de la fecha en la que estaba, sí era ese día, un día que si pudiera volver atrás lo borraría y junto con él todas las sensaciones amargas. Al menos llovía, y eso me tranquilizó, caminé descalza sin apenas notar las frías baldosas del suelo en mis pies,  me asomé a la ventana, llovía mucho así que decidí bajar a dar una vuelta para no consumirme en mis pensamientos. Sí estaba calada hasta los huesos de frías y húmedas gotitas de agua, pero me sentía bien y pensé que quizá no era tan malo como esperaba, pero giré la esquina y ahora me encuentro frente  él, o mejor dicho a sus dos pupilas tintineantes, esta noche, será otra más.

lunes, 15 de octubre de 2012

Rotura.

"Caminaba cabizbajo, con la mente absorta en miles de sentimientos enredados entre sí, quizá ella tenía razón, tal vez necesitábamos darnos un tiempo. No podía sacarme de la cabeza ni por instante que lo habíamos dejado, no entraba en mi miserable puerta de la lógica, sabía que era todo muy precipitado pero, todo lo que hacía, todo lo que pensaba se reducía a una misma persona en concreto: ella, y nada más que ella.
Han pasado tan sólo unas semanas desde que decidimos separar nuestros caminos, pero no me acostumbro a dormir todas las noches sin ella, ni levantarme y verla sonreír, pero dicen que cuando no te queda nada más que la soledad ella no te falla. Pensé en llamarla varias veces pero no me cogía el teléfono, definitivamente no quería saber nada de mí así que como cada viernes lluvioso por la tarde, salí a devolverle a la soledad inmensa los recuerdos acuosos que ella había dejado en mí."

sábado, 13 de octubre de 2012

Incurable.

No eres consciente de que me haces perderme en
tus huidizos ojos, que haces que no te entienda y
me haces perder la cordura en el precipicio de tus
labios, parecen sellados por el olvido y maltratados
por la mentira, heridos buscan otros a los que poder
aferrarse para no soltarse y probar la copa llena de
amargura que los colma, sin yo saberlo pensaba
que eran los más sinceros al hablar, pero por mucho
que pase el tiempo no te darás cuenta de que no
tienen cura, sólo te queda protegerlos para no ir
contagiando de ingenuidad a los labios inocentes
que se atrevan a probarlos sin saberlo, incurable.

jueves, 11 de octubre de 2012

Ingenuidad.

Si fuese un laberinto no me encontrarías, si tuvieras
que buscarme te perderías, no comprendes que cada
mínimo detalles por insignificante que sea cuenta más
de que tu mente ingenua alcanza a comprender, me
preguntarías donde estoy sin esforzarte por descubrirlo
tú mismo, sin poner de tu parte, te encerraría dentro
del laberinto, como si fuera una coraza que impide
que me sigas haciendo daño aunque no te des cuenta.
Que las historias necesitan un punto y aparte para
que sigan siendo historias, aunque un capítulo sea la
clave para entender el resto del contexto escrito.

Pasado.

Parece mentira que a estas alturas te des cuenta
del tiempo que hemos perdido sin percatarnos
de ello, de los besos que volaron lejos de aquí,
de  sonrisas que no llegamos a dibujar en nuestro
cansado rostro, de los abrazos que se aferraron
a la soledad, de las noches en vela que hemos
pasado dándole vueltas sin que ninguno dijera
nada por miedo a lo que pudiera pasar, pero
que mejor ahora que mañana, empecemos de
cero aunque nunca la hayamos terminado de
escribir en nuestro corazón iluso tranquilo y
sobretodo ciego e ignorante, con una venda.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos.


Una larga travesía pasar los días  a solas sin que el
calor de tu mirada me invite a andar por los caminos
del abismo desdibujado, se me hacen eternas las
horas cuando tengo que esperarte sin respuestas y
no sabes como decirme que te vas sin avisar para
siempre duele que los sueños hayan perdido esencia,
duele que elijas caminar tu solo, duele que ya no
pueda mirar tus pupilas nerviosas hasta decirte que
te quiero con los ojos, aunque hoy estén apagados
por tu ausencia, no quieres responsabilizarte de ello
pues yo te culpo y no te perdono, tienes que jugar.

Historia.

Sigues sin entender que no te necesito para ser
feliz, borrón y cuenta nueva, un reset, es difícil
aunque no lo asumas, me quema la herida abierta
que dejaste antes de irte y que sigue sangrando
con cada recuerdo que mi mente encuentra por
los rincones de los sueños rotos en el cajón de la
fantasía, escritos en hojas imposibles con la tinta
de mi olvido, que no hay marcha atrás que las
ruedas no cambian al dirección y que tienes que
aprender a manejar el timón sin distraerte si no
te quieres perder en el mar de la desición sin
rumbo, que hace tiempo que salí a flote de la
cubierta de este barco hundido en tus penas.

Borrón.

Te fuiste caminando por la calle del olvido, solo
y cabizbajo, sabía que estarías mal unos días, que
lo intentarías todo, pero esto no podía seguir su
curso, llovía, parecían gotitas de tristeza que te
empapaban la chaqueta como la angustia de mi
corazón hecho pedazos, nunca pensé que  me
vería forzada a decir adiós de esta manera que
podríamos arreglar las cosas, le diste la mano
a la nostalgia y firmaste un acuerdo con la dura
soledad indefinido, me sumí en la más inmensa
añoranza, no podía dejarte así, pero como si
fuese cosa del destino le di un beso al viento
y me envenenaron sus amargos labios, me fui
desfallida y abandonada a pensar en ti otra vez.

martes, 9 de octubre de 2012

Combate.

Soñaba que tú y yo eramos felices, que nada nos
daba miedo, que nos enfrentaríamos a todos por
muy difícil y complicado que fuera, pero en el
momento indicado sin avisar abandonaste el juego
que habíamos empezado dejándome a mí sola en
fuera de juego, sin poder poner excusa cualquiera
para no darlo todo por perdido, en el abismo de
la derrota te fui a buscar, quería explicaciones de
de lo ocurrido y lo único que recibí fueron el
silencio que emanaban tus labios con cada pregunta
que parecía que te apuñalaba el corazón , me partía
el alma no poder comprenderte y entonces no lo
dudé ni un segundo más, te abandoné, te dejé
fuera de juego y sin excusas para incorporarte.

Nunca.

Me has enterrado en tus besos, me has hundido
en la tierra húmeda y fresca del olvido, en tu
cementerio de cosas imposibles, a merced de tus
recuerdos, que me balancean en las dudas que
nunca resolvimos, intento salir pero es muy difícil,
casi tan duro como excavar la dura roca de tu
corazón para saber si aún me recuerdas aunque
sean simples y vagos remordimientos abandonados
a su suerte sin que les hagas el menor caso, no
me queda más remedio que demostrarte que no
hace falta que me entierres para dejarme de lado
se irme sola por el pasillo de la soledad tapiado
por la esencia que nuestros momentos dejaron.

lunes, 8 de octubre de 2012

Indecisa.

Si no saber donde voy pensarás que estoy realmente
perdida, sin salida, que te necesitaré para encaminar
bien mis pasos, pero lo haré sola, desde que caminé
contigo cada huella en el polvo de camino era más
dolorosa, me angustiaba seguir adelante, insistías en
avanzar, y me armé de valor y rechacé a pasar las
noches frías con tu espalda pegada a la mía, y a
despertarme con tu enorme y profunda sonrisa que
me hacía dudar  de si todo iba bien porque no sabía
distinguir si te quería, y me salí de tu camino y decidí
ir sola sin compañía, perdida pero sola, tranquila pero
desorientada, pero cuando me centré a pensar en mí
empecé a dirigir mis pasos, a florecer mi alma y a
sonreír de oreja a oreja, echaba de menos esa sensación
reconfortable, me hacía fuerte y me di cuenta de que sin ti
estaba mucho mejor y que sobretodo no te necesitaba aquí.

Lluvia.

Me adentro en el túnel a ciegas sin saber donde
voy, donde me llevas, que es lo que quieres de
mi, me pides que te susurre al oído, no consigo
articular palabra, el silencio se apodera de mí y
te cuestionas si de verdad te quiero a ti, cae un
aguacero y el agua resbala encima nuestra,  como
si se burlara de nosotros clavando en un disparo
certero tu mirada en mis pupilas, se mueven de un
lado a otro incrédulas, no pueden creer lo que
ven, no son capaces de sentirte tan cerca, ni de
oír la lluvia a sus espaldas mojadas, están absortas
en ti, te miran y piensan si está pasando de verdad
si no es un sueño pasajero como todos, pero
mi alma ya no me pertenece a mí, no se siquiera
si sigue siendo mía o te la has llevado contigo.

Inborrable.

Las gotitas de tu mirada se reflejaban en el cristal
de mi soledad desdibujando mi alma en difuminados
pedacitos de ti, que piensas que te olvidé y sigues
presente en cada pensamiento, que soy como una
ingenua polilla, que va a ti como si fueses el halo
de luz que necesito para creer en mí misma sin
recurrir a los diminutos recuerdos perdidos en mi
memoria en un rincón de mi corazón que cada
dia cuando tiene frío pregunta por el calor de tu
cuerpo a cada milésima de segundo eterno e
insaciable, que come me come poquito a poco
como el olor de tu perfume en mis entrañas heridas.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Pasos atrás.

Mi mirada se desvanece, ya no puedo mirarte
a los ojos con la misma intensidad, como si con
tu último soplo de aliento en mis labios se hubiera
apagado la vela de la ilusión, ni siquiera cuando
pronuncio tu nombre me sobresalto sobre mí misma
como si hubiese dicho el nombre de algo tan importante
que no soy consciente de ello, no soy consciente
de ti, de todo lo que olvidamos a nuestras espaldas
cansadas por el peso de nuestra alma desgarrada
que cae desfallecida sobre el césped de lo imposible,
que cae en el olvido de tu mirada huidiza y nerviosa.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Perdida.

De nada ya me sirve llorar porque
sé que te perdí, alguien me tenía 
que robar el corazón, hacerme perder
la razón y aquí he de soñar entre
estos versos que no podrás hallar
y que amablemente escondí en
tu humilde corazón latente, porque
fui demasiado inocente al callar,
y mi alma no me deje mirar atrás
para no hundirme en tu flota
mercante y sin rumbo aparente.

viernes, 17 de agosto de 2012

Adiós.

Y ahí estabas, parado frente a mi
sin saber qué decir, las disculpas
resbalaban en cada lágrima de mis ojos,
el sonido de tus pasos en el vacío y
saber que sería el adiós definitivo
me hizo pedazos el corazón,
soportaré dormir sola y soñar contigo,
despertarme sin tu sonrisa en el
reflejo de nuestros ojos y pensar que
pasar página es como levantar
pesas de papel ardiente cada día.

jueves, 16 de agosto de 2012

Apocalipsis

Y tembló mi alma, se desvaneció tu esencia
se deshizo la tranquilidad y mi corazón
gritó en silencio tu nombre en la oscuridad,
perdí la oportunidad , desaparecieron nuestros
sueños, el castillo de fantasía en el valle de tu
mirada y el corazón de promesas, va dejando
de latir con cada una que rompes y tu voz
poco a poco va perdiendo sentido en mí.