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sábado, 17 de noviembre de 2012

Cap 2.

Eran ya las nueve y media de la noche pasadas, estaba agobiada, llevada toda la tarde dándole vueltas sin saber porqué. Con cuidado y sin hacer ruido conseguí levantarme del sofá sin que se despertara, su estado era verdaderamente lamentable y en la expresión de su rostro se podía apreciar las tres horas y media que se había pasado llorando antes de caer rendida sobre mi regazo agotada por el cansancio. Una vez en la cocina preparé la cena, no quise despertarle aunque no hizo falta. A pesar de no tener hambre me vi forzada a cenar algo, ya que el estómago no paraba de suplicármelo, al menos conseguí que probara bocado. Cuando fui a despedirme no pude, me agarró de la mano y me pidió que me quedara, en ese momento comprendí que era idiota, no podía irme y dejarle pasar la noche a solas en su estado. Así que me senté en el sofá y pasé la noche, no lo entendía pero empecé a llorar como una descosida, no me imaginaba tener que ponerme en su lugar, aún no sabía qué era lo que le había llevado a tal acto, tenía demasiada suerte habiéndola encontrado consciente. Tenía que hablar con ella en cuanto pudiese, esto no podía quedarse así, conociéndole si no lo arreglaba sería peor el desastre. Cerré los ojos para dejarme caer en la trampa irreversible del sueño agotador, dejé la mente vacía y me propuse soñar que todo estaba bien, que no estaba pasando nada de esto, que era un sueño, de esos que tienen final feliz antes de convertirse en una pesadilla más, de esos en los que estuviera todo bien, perfecto, increíble. Dejé caer mi cabeza en el cabezal y me hundí en ella.

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