A mitad de camino se detuvo en seco y me miró, petrificada como una piedra, ojiplática y temblando como una hoja.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?- le dije. Apenas pronunció un sí lacónico y tartamudeando, me cojió de la mano y casi corriendo, rehicimos el camino de vuelta a casa. -¿Pero qué pasa?- musité, no se descalzó, ni se cambió de ropa al llegar a casa, fue directa al sofá , se dejó caer a plomo y cerró los ojos apretando los párpados. Tardé muy poco en comprender qué pasaba, otra vez, había vuelto a caer, ahora sólo cabía esperar que no pasara nada, que fuese fuerte y capaz de controlarlo ella sola. Las lágrimas caían detrás de otras, y con un leve y ahogado suspiro se derrumbó en el cabezal del sofá.
Me quedé quieta, paralizada, inmóvil, no era capaz de reconstruir todo aquello de nuevo, mi mente no podía. Le traje un vaso de agua, lo dejé en la mesa de centro y me fui a la habitación, cerré la puerta, puse la música lo más alta que pude y dejé que la almohada fuera testigo mudo de todo y cada uno de los sucesos que pasaban, me acurruqué y me olvidé de mí, de ella, de la música, de todo.
Vistas de página en total
viernes, 30 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Cap 11.
La música resonaba por toda la casa, pensé que los vecinos podían llamarnos la atención pero sinceramente no me importaba mucho, al fin y al cabo la música era mi mejor aliada. Le propuse de ir a dar una vuelta, a pesar de estar nublado hacía buen tiempo, no se lo pensó mucho y aceptó sonriente. No sabíamos exactamente donde ir pero tomar un poco de aire nos vendría mejor, de eso no cabía duda.
-¿Donde quieres ir? Le dije, pero me respondió un silencio intenso. -No se trata de donde quiera ir, se trata de encontrar un lugar que no me recuerde nada para empezar de cero. Empecé a estrujarme la cabeza, pero la verdad, es que quedaban pocos sitios en la ciudad que estuvieran vacíos de recuerdos. Nos sentamos en un banco a pensar y a los pocos minutos dijo: -Hay un sitio que desde pequeña he querido ir, mi madre nunca me llevaba pero siempre me quedé con las ganas de hacerlo. -¿Y qué lugar es ese? contesté mientras me consumía de la curiosidad. -Es un parque, no está muy lejos si no recuerdo mal, cerca del centro.
Y se puso a caminar, como un resorte me levanté y le seguí para no perder el ritmo, no sabía donde me llevaba pero no me importaba si al final del día se fuese a dormir con una sonrisa en la cara.
-¿Donde quieres ir? Le dije, pero me respondió un silencio intenso. -No se trata de donde quiera ir, se trata de encontrar un lugar que no me recuerde nada para empezar de cero. Empecé a estrujarme la cabeza, pero la verdad, es que quedaban pocos sitios en la ciudad que estuvieran vacíos de recuerdos. Nos sentamos en un banco a pensar y a los pocos minutos dijo: -Hay un sitio que desde pequeña he querido ir, mi madre nunca me llevaba pero siempre me quedé con las ganas de hacerlo. -¿Y qué lugar es ese? contesté mientras me consumía de la curiosidad. -Es un parque, no está muy lejos si no recuerdo mal, cerca del centro.
Y se puso a caminar, como un resorte me levanté y le seguí para no perder el ritmo, no sabía donde me llevaba pero no me importaba si al final del día se fuese a dormir con una sonrisa en la cara.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Cap 10.
Me apoyé en la pared con las lágrimas tintineando en mis pestañas, entonces se levantó me retiró las lágrimas de las mejillas con las manos temblando de frío, sonrió y dijo:- No son horas para llorar eh, a veces es mejor que las lágrimas vayan por dentro, y que humedezcan el corazón, se nos seca de no usarlo.
No entendí exactamente lo que decía hasta que comprendí que siempre había actuado por lógica, los impulsos son del corazón no de la cabeza. La lógica a veces era un obstáculo para hacer lo que realmente quería, después de todo romper las reglas no era tan malo y no pude evitar pensar en voz alta:- Las reglas están para provocarnos a romperlas. Me miró confundida pero una media sonrisa me indicó que me había entendido perfectamente. A veces me sorprendía la capacidad de entendernos que teníamos, como si fuésemos una sola persona a la vez. Aliviada fui al cuarto donde dormía y puse la música a todo volumen, lo necesitaba.
No entendí exactamente lo que decía hasta que comprendí que siempre había actuado por lógica, los impulsos son del corazón no de la cabeza. La lógica a veces era un obstáculo para hacer lo que realmente quería, después de todo romper las reglas no era tan malo y no pude evitar pensar en voz alta:- Las reglas están para provocarnos a romperlas. Me miró confundida pero una media sonrisa me indicó que me había entendido perfectamente. A veces me sorprendía la capacidad de entendernos que teníamos, como si fuésemos una sola persona a la vez. Aliviada fui al cuarto donde dormía y puse la música a todo volumen, lo necesitaba.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Cap 9.
Decidí volver a la cocina, me quedé absorta mirando la ventana, aún era muy temprano y el cálido resplandor de las farolas de la calle seguían encendidas. Apenas había gente caminando por las aceras mojadas y húmedas, miré el reloj, marcaba las siete y media de la mañana. Parpadeé unas cuantas veces debido al sueño que se acumulaba en mis pesados párpados casi dormidos. El cielo de la ciudad estaba gris, así que cabía la posibilidad de que hubiera lluvia nuevamente.
Me pareció oír la puerta del pasillo a mis espaldas, supuse que se había levantado ella también. No me extrañaba nada en absoluto que no pudiese dormir, estaba completamente segura de que su cabeza era un hervidero de ideas, pero le oí llorar cuando entró al cuarto de baño. Me acerqué sigilosamente, mis pasos resonaban por la casa a pesar de ir prácticamente descalza. -¿ Qué te pasa? Pensaba que estabas durmiendo, aún es pronto. Se retiró el pelo de la cara y contestó con un hilo de voz: - El problema viene cuando en vez de tú tener sentimientos, son los sentimientos los que te tienen a ti. Enmudecí de golpe, no sabía que contestarle a eso, parecía que no pero, esa frase se llevaba toda la razón consigo.
Me pareció oír la puerta del pasillo a mis espaldas, supuse que se había levantado ella también. No me extrañaba nada en absoluto que no pudiese dormir, estaba completamente segura de que su cabeza era un hervidero de ideas, pero le oí llorar cuando entró al cuarto de baño. Me acerqué sigilosamente, mis pasos resonaban por la casa a pesar de ir prácticamente descalza. -¿ Qué te pasa? Pensaba que estabas durmiendo, aún es pronto. Se retiró el pelo de la cara y contestó con un hilo de voz: - El problema viene cuando en vez de tú tener sentimientos, son los sentimientos los que te tienen a ti. Enmudecí de golpe, no sabía que contestarle a eso, parecía que no pero, esa frase se llevaba toda la razón consigo.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Cap 8.
Volví a despertarme ya casi como de costumbre en el sofá, había dormido en una mala postura y tenía la espalda hecha trizas, apenas dormí cinco horas y las ojeras se reflejaban en mi cara como signo de ello. Fui medio deambulando por el pasillo hasta la cocina para beber un vaso de agua. Todo estaba en silencio, tranquilo, como si fuera la única persona que estaba en aquella casa en esos momentos, me empecé a poner nerviosa y abrí la puerta del salón, no estaba, el cuarto de baño, tampoco, ya desesperada y con los nervios a flor de piel abrí suavemente y con mucho cuidado la puerta de su habitación, estaba estirada boca abajo en la cama, a pesar de que nos encontrábamos en pleno mes de julio estaba tapada hasta las orejas con las sábanas. Estaba despierta y se removió: -Perdona, creía que no había nadie en casa y quería asegurarme de que estabas aquí, le dije y me sonrió con los ojos cerrados, me dio las buenas noches y me fui de nuevo hacia el comedor, seguía intranquila y unos sudores fríos empezaron a recorrer todo mi cuerpo seguido de varios escalofríos, estornudé varias veces y comencé a sentir frío en los huesos, me había constipado, un catarro de lo buenos.
martes, 20 de noviembre de 2012
Cap 7.
Me levanté sin llegar a ninguna conclusión, no veía nada, tenía la mente llena de niebla, ni a un palmo de mis narices veía soluciones posibles. Caminé despacio hasta el salón y me tumbé en el sofá mirando el techo, como si esperase que me dibujara esperanzas. Me sorprendió verla coger un papel en blanco y arrugarlo:- ¿Ves este papel? Soy yo, estoy hecha una bola de mí misma, arrugada, con todos mis defectos, blanca porque aún no sé como soy y pequeña y débil como un papel. Dijo mirando detenidamente el folio arrugado, cogió otro y un lápiz, escribió una palabra, e hizo un dibujo, no entendía lo que significaban un pedestal, un paragüas y una tormenta. Le miré curiosamente, sonrió y me lo explicó paso a paso, entonces descubrí que en un papel cabe más de lo que toda persona pueda imaginar. Pasaron los días y sólo se limitaba a dibujar, dibujos en blanco y negro, siempre igual de enigmáticos que los anteriores pero todo tenían el mismo objetivo, la misma finalidad y el mismo significado, pero expresados de diferentes maneras. Durante ese tiempo dejé de verle llorar, a veces incluso se reía, empecé sin darme cuenta a replantearme volver a casa, habían pasado dos semanas desde que salí de casa, aún no había vuelto aunque ahora mismo eso no era exactamente lo más prioritario para mí.
Cap 6.
Me reincorporé sobre mí misma, el tiempo había pasado sin enterarme, me dolía la cabeza y le cogí una aspirina de la nevera y la disolvía en un vaso de agua antes de tomármela. No recordaba nada y estaba confundida, me dirigí al salón y como si la realidad me abofeteara una vez más, poco a poco fui recordando todo, mi corazón no quería hacerlo pero mi mente me lo recordaba. Estaba muda, sin fuerzas para hablar, la impotencia le invadía, me situé enfrente de ella, le miré a los ojos llorosos, me puse de cuclillas y le retiré las que esperaba que fuesen las últimas lágrimas de la cara. No se movió, apenas respiraba y parecía demasiado tranquila, supuse que era debido al bajón de adrenalina, intenté sonreírle pero lo único que conseguí fue una expresión inanimada en mi cara, estaba tan perdida que no era capaz de sentir en esos momentos nada. Le cogí de la mano y la llevé hasta el baño, tenía que verle eso y sobretodo curárselo, su mirada triste me decía que no estaba dispuesta a dejarme hacerlo pero no tenía otra alternativa, entonces fue cuando sentí algo dentro de mí, sentía que no podía ver eso en ella nunca más, le vendé el brazo después de curarlo, y dándome un beso en la mejilla, salió del baño. Me quedé pensativa en la taza del váter esperando una señal, algo que me hiciera ver las cosas desde otra perspectiva, lo necesitaba, o podía llegar a tales extremos y no estaba dispuesta a aceptar esa propuesta interior.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Cap 5.
Me di cuenta de que las había dejado en el bolsillo de atrás, en el que aún no había mirado, y mucho más aliviada abrí el portal y subimos a casa. Llegamos y me dejé caer en el sofá, estaba muy cansada, pero no podía despistarme mucho, así que decidí comer algo. Fui derecha a la cocina y me la encontré mirando fijamente por la ventana, con la mirada quieta, temblando y a punto de romper a llorar, tenía su mano apoyada en el cristal como si quisiese tocar el exterior y la otra mano cerrada en un puño, no me había dado cuenta de los motivos de su reacción hasta que le vi las mangas bajadas, chorreando sangre. No podía ser, y como si me leyera el pensamiento y con los labios apretados se cayó al suelo de rodillas, estaba tan perpleja que no pude evitar cogerle, se desplomó en el suelo y se quedó tendida en él con los ojos cerrados y su mano agarrándose fuertemente a mi tobillo. Era incomprensible el cambio de humor que tenía, de sonreír a llorar en cuestión de minutos. Abrí la ventana para que se ventilara, la recosté en el sofá y fregué el suelo. No sabía a quien le dolía más de las dos todo lo que pasaba, no paraba de preguntarme cosas inútiles, que siempre obtenían por respuesta un simple '' no lo entiendo''. Apoyé los codos en el banco y me consumí en la desesperación cada minuto que pasaba.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Cap 4.
Volvimos a casa andando, era mucho tiempo pero no me importaba perderlo si era con ella. Se me hacía difícil estar a su lado, siempre la veía sonreír con es sonrisa de niña, hacer payasadas, locuras, siempre me sacaba de mí misma, tenía esa capacidad de teletransportarme a su mundo, de hacerme olvidarme por un tiempo quien era, que hacía y me disipaba los problemas; sin embargo ahora era ella la que necesitaba más que nunca que yo le sacara de esa cárcel de pensamientos mezclados entre sí que tenía entremaliados en su pequeña cabeza. De repente empezó a reírse a carcajada limpia, no sabía si asustarme por el cambio tan brusco de humor o alegrarme por verle aparentemente feliz, echaba de menos verle así. Se fue corriendo a una esquina y vino con una sonrisa de oreja a oreja, y me señaló una gran y oscura nube que se veía a continuación del edificio que nos rodeaba:-Esta tarde seguro que llueve. Dijo con un brillo especial en sus ojos, me alegré tanto de verle así que aunque en esos momentos empezó a llover no pude evitar correr hacia ella y abrazarle con todas mis fuerzas hasta dejarle sin respiración, seguimos de camino a casa, esta vez mucho mejor, salir un rato había sido mejor de lo que yo esperaba o al menos eso pensaba antes de palpar mi bolsillo y darme cuenta de que había perdido las llaves, me miró con cara estupefacta, diciéndome con la mirada que ella tampoco las llevaba encima.
Cap 3.
Me desperté acurrucada en el sofá y con una nota encima de la mesa. Siendo sincera no me sorprendía que no estuviese en casa. Ni siquiera tenía ganas de desayunar, me vestí y salí a buscarla, había varios sitios donde sabía que podía encontrarle aunque podría estar en cualquiera de ellos ahora mismo. Al primer lugar donde fui, estaba ella, sentada en el banco con las piernas colgando, los brazos al descubierto, cosa que me sorprendió realmente ya que odiaba enseñarlos, pero no me importó simplemente quería cercionarme de que no había hecho nada esta esta vez. Me miró y comprendió que estaba preocupada, aunque en el fondo ella sabía que la buscaría, pero tampoco le dio importancia. El mar estaba en calma pero en la playa reinaba la soledad absoluta sobre las gaviotas que planeaban por encima de nuestras cabezas. Se armó de valor y me lo explicó muy brevemente, no hacían falta muchas explicaciones. Y sí, sus brazos eran los mismos de siempre, yo estaba acostumbrada a verlos pero pero ella se lo tomaba muy a pecho, incluso le molestaban en ella misma, como algo demasiado evidente:-No he podido evitarlo, era superior a mí. dijo con la voz entrecortada:- Pero estoy segura de que no volverá a suceder. dije, y ella negó suavemente con la cabeza, bajándose las mangas de su sudadera favorita y se apoyó en mí. En ese momento sonreí como una idiota sin saber muy bien porqué.Cuando quise darme cuenta habían pasado los minutos a una velocidad vertiginosa, el reloj pasaba de las cuatro de la tarde aunque a ella parecía que el tiempo era un juego de segundos imaginarios en su mente.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Cap 2.
Eran ya las nueve y media de la noche pasadas, estaba agobiada, llevada toda la tarde dándole vueltas sin saber porqué. Con cuidado y sin hacer ruido conseguí levantarme del sofá sin que se despertara, su estado era verdaderamente lamentable y en la expresión de su rostro se podía apreciar las tres horas y media que se había pasado llorando antes de caer rendida sobre mi regazo agotada por el cansancio. Una vez en la cocina preparé la cena, no quise despertarle aunque no hizo falta. A pesar de no tener hambre me vi forzada a cenar algo, ya que el estómago no paraba de suplicármelo, al menos conseguí que probara bocado. Cuando fui a despedirme no pude, me agarró de la mano y me pidió que me quedara, en ese momento comprendí que era idiota, no podía irme y dejarle pasar la noche a solas en su estado. Así que me senté en el sofá y pasé la noche, no lo entendía pero empecé a llorar como una descosida, no me imaginaba tener que ponerme en su lugar, aún no sabía qué era lo que le había llevado a tal acto, tenía demasiada suerte habiéndola encontrado consciente. Tenía que hablar con ella en cuanto pudiese, esto no podía quedarse así, conociéndole si no lo arreglaba sería peor el desastre. Cerré los ojos para dejarme caer en la trampa irreversible del sueño agotador, dejé la mente vacía y me propuse soñar que todo estaba bien, que no estaba pasando nada de esto, que era un sueño, de esos que tienen final feliz antes de convertirse en una pesadilla más, de esos en los que estuviera todo bien, perfecto, increíble. Dejé caer mi cabeza en el cabezal y me hundí en ella.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Cap 1.
Desayuné como todos los días, pero esa mañana el desayuno iba acompañado de una llamada suya. Apenas comenzó a sonar por toda la cocina el tono de llamada y lo cogí al vuelo, me colgó dos segundos después sin decir nada así que dejé el teléfono sobre la mesa y terminé el desayuno. Fui directa a la ducha y cuando salí, vi que tenía un mensaje, no podía ser de nadie más, lo abrí con las manos temblorosas y me quedé paralizada, ni un ápice de mi se atrevió a moverse un milímetro más. Nerviosa y asustada me vestí corriendo y fui a verle, no podía creerlo, nunca pensé que fuese capaz de llegar a tanto, ni siquiera parecía la misma persona con la que había pasado la tarde el día anterior. Me acerqué, le acaricié las mejillas y le abracé tan fuerte como me permitían mis brazos desanimados; me respondió con una simple mirada, con eso, terminó todo. Se desplomó sobre mí como una débil hoja en otoño y apenas tuve reflejos para agarrarle con suficiente fuerza y arrastrarle hasta el sofá. Tuve que esperar un rato hasta que sus labios se decidieron a explicarme lo que había pasado, apenas le salían las palabras de su boca, pero yo sabía que esas palabras pesaban más de lo que parecía, tardé muy poco en comprobarlo cuando enseguida vi deslizarse por sus suaves mejillas una lágrima seguida de otra, no pude evitarlo y mi corazón se hizo pedazos otra vez más. No sabía como reaccionar ni que hacer, así que me limité a quedarme abrazada a su lado el resto de la tarde mientras su cuerpo medio desfallecido descansaba en mí con una fuerte y rápida respiración, a veces incluso me asustaba. De repente se giró bruscamente hacia mí y dijo: -Perdóname por favor, lo siento, no sabes cuanto. Se humedecieron sus pupilas y rompió a llorar de nuevo, apenas pudo pronunciar las últimas palabras, no podía aguantar verle así y me limité a contestarle lo que mi mente pudo encontrar: -Eh, ha sido un error ya está, y estoy aquí para todos los demás que cometas, para todo. Entonces me derrumbé y fui yo la le agarró tan fuerte que podía escuchar los latidos de su acelerado corazón asustado.
Indescriptible.
¿Sabes? Me encanta que sonrías, adoro esa sonrisa
nerviosa al final de cada te quiero, cuando cierras los
ojos después de cada abrazo, me pierde cuando sin
avisarme vienes y me abrazas, me puede que te pares
enfrente mía y me mires fijamente y el tiempo se para
se esfuma, soy fan número uno de tus carcajadas, de
tu mirada tímida, nadie mejor que mis pupilas sabrán
escaparse de sus órbitas para fundirse con las tuyas.
nerviosa al final de cada te quiero, cuando cierras los
ojos después de cada abrazo, me pierde cuando sin
avisarme vienes y me abrazas, me puede que te pares
enfrente mía y me mires fijamente y el tiempo se para
se esfuma, soy fan número uno de tus carcajadas, de
tu mirada tímida, nadie mejor que mis pupilas sabrán
escaparse de sus órbitas para fundirse con las tuyas.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Tú.
No alcanzo a comprender como me puedes entender,
es como si me conocieras desde hace tiempo, como
si ya supieras de mi, me fascina la enorme facilidad de
entrar hasta donde nadie llega en sólo un segundo, la
increíble capacidad de hacerme sentir a flote cuando
no puedo salir del agua y me llega hasta el cuello. Esa
forma de acompañarme siempre en el camino por si
pierdo el hilo ayudarme a encontrarlo. Te debo más
de lo que tú te crees, no se de donde has salido pero
no quiero que te vayas nunca, no voy a dejar que te
vayas, no puedo cometer un error tan grande, no.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Rastro.
Aún no puedo creer como puedo echarte tanto de
menos cuando no estás, la pesada manía que tengo
de pensar en ti a cada segundo del día, de tenerte
presente en todos mis sueños, todos los días dando
vueltas en mi cabeza como una noria, quiero subirme
a ella y no bajar si es contigo quedándome a lo alto
hasta tocar las nubes y no bajar nunca, que aunque
haga calor sin tus abrazos tengo frío, quiero que te
des cuenta de que sin ti no soy yo, sin ti falta otra
parte de mí, sin ti ando perdida, y mi brújula eres
tú, no te pierdas o me perderé yo también contigo.
Si te vas, que sea conmigo en tu cabeza siempre.
menos cuando no estás, la pesada manía que tengo
de pensar en ti a cada segundo del día, de tenerte
presente en todos mis sueños, todos los días dando
vueltas en mi cabeza como una noria, quiero subirme
a ella y no bajar si es contigo quedándome a lo alto
hasta tocar las nubes y no bajar nunca, que aunque
haga calor sin tus abrazos tengo frío, quiero que te
des cuenta de que sin ti no soy yo, sin ti falta otra
parte de mí, sin ti ando perdida, y mi brújula eres
tú, no te pierdas o me perderé yo también contigo.
Si te vas, que sea conmigo en tu cabeza siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)