Vistas de página en total

sábado, 19 de enero de 2013

Cap 18.

Quise relajarme y evadirme de mí misma, así que encendí el ordenador, busqué el canal de mis canciones favoritas y dejé que sonaran a un volumen en el que los vecinos considerarían apto para venir  a matarme.
Puse el modo de repetición, para que no dejara de sonar la música, iban en orden de como las descubrí: We Are Never Ever Getting Back Together, We Are Young, Lon Live, Sparks Fly, Live While We're Young, You Belong Wth Me, Red, y muchas muchas más.

Me teletransportaban, recordaba en algunas de ellas perfectamente el día de cuando las escuché por primera vez, viendo un programa en la televisión, un día en el que una persona increíble me pasó Red,  o en la radio me subió el ánimo We Are Young, y no sabía si llorar porque no había más oportunidades como aquellas de volver atrás o sonreír por tener esos momentos en mi mente, intactos, tan claros y nítidos como si los viviese en ese mismo instante.

El motivo por el cuál me encontraba allí era precisamente hacer un poco de limpieza así que con los ánimos renovados y All Too Well empujándome a ello me puse manos a la obra, en apenas un cuarto de hora la casa estaba casi aceptable, ahora sólo faltaba limpiarla a fondo y listo.

Dos horas depués comtemplaba satisfecha el resultado, fui a la nevera para ver si había algo que pudiese comer y poco después me metí a la ducha, la necesitaba urgentemente. Salí del cuarto de baño preparada para volver, apagué la música, aunque me costaba mucho hacerlo, quitarla era como apagar una parte de mí.
Cogí de nuevo las llaves y el móvil y me dirigí hacia su casa otra vez, tenía curiosidad por saber que estaría haciendo. ¿Quizá un dibujo? ¿Hablando por teléfono con su hermana? Y más preguntas que me asaltaban sin dejar que respondiera a ellas.

viernes, 18 de enero de 2013

Cap 17.

Empezaba a echar de menos, algo, pero no era algo, era un lugar. Hacía prácticamente meses que no había puesto un pie en mi casa, así que decidí ir a echar un vistazo, no sin antes dejarle una nota en la nevera para que no se preocupara. Cogí las llaves, y salí de su casa.
Iba a paso ligero pero tampoco con muchas prisas, sólo pretendía dar una vuelta y limpiar un poco.
Metí la llave en la cerradura y con cierta melancolía, giré la llave y empujé suavemente con el hombro.

El piso plasmaba la misma sensación de siempre, las paredes inertes, los muebles descansando en las baldosas, los murales de mi grupo favorito colgaban por todos los sitios, hasta en la cocina había algunos, pero fui directa a mi habitación. Conforme iba avanzando un sentimiento de desesperación por llegar y verla como siempre se apoderaba de mí, crucé el pasillo casi volando y abrí la puerta de golpe.
Todo estaba igual que siempre, desordenado, aunque yo sabía donde estaba cada cosa, en el escritorio una espesa capa de polvo bañaba todos los apuntes, algún que otro garabato y libros que había dejado la noche de antes, antes de ir a su casa.

Abrí el armario, estaba prácticamente vacío, la mayoría de la ropa estaba en una maleta, metí la cabeza un poco más adentro, sí, olía al suavizante de cuando era pequeña, me recordaba esos días en los que a veces sólo abría el armario para oler el aroma que desprendía la ropa colgada en perchas. Me recordaba ese tiempo donde aunque creía que estaba sola, tenía un respaldo donde apoyarme. Sin darme cuenta, inconscientemente una lágrima se dejaba caer sobre las mejillas, me retorcía el estómago recordar mi infancia, donde cada día me iba a dormir con una sonrisa en la cara de oreja a oreja, cuando mi única preocupación era que no se me olvidara ver mi serie preferida, o llamar a mi hermana si se iba de viaje.

Me senté en la cama, y dejé que la vaga esencia de mis sueños perdidos y los recuerdos infantiles me comieran por dentro hasta que la realidad dejase de existir para mí.

sábado, 5 de enero de 2013

Cap 16.

Se sentó a mi lado cogiendo el dibujo que yo sostenía en mis manos en ese mismo instante, pestañeó unas cuantas veces como si quisiera fotografiarlo y sonrió delante de él.
- ¿Cuánto tardaste en hacerlo?- dije intrigada. Me miró pensativa y contestó: - Unas cuatro horas en dibujarlo, y una más en pintarlo, unas cinco horas más o menos.- dijo mirando a la pared como si plasmase el Chesire en ella. Lo dejó de nuevo encima de la mesa y preguntó con curiosidad: - ¿Vas a mirar alguno más?-dijo mientras los alineaba cuidadosamente.
Los observé por encima por si había alguno más que despertara mi atención pero estaba cansada y no tenía ganas de enfrentarme a ningún misterio de los suyos. Negué con la cabeza y poco después los recogió para esparcirlos nuevamente por todo el escritorio como si fuesen un abanico desordenado.

La música a todo volumen empezó diluirse por las paredes de la casa, era mi canción favorita, pero también era la suya. Agradecí cada segundo que sonaba Red. No me había dado cuenta de lo que necesitaba aquella canción hasta que al escucharla se me nubló el corazón, la añoranza se apoderó de mi pecho y me maldecía a mi misma por no haberla puesto antes. Quizás hubiera evitado muchas cosas. Pero era tarde, demasiado tarde, no podía hacer nada, el pasado es inalterable.

A estas alturas sólo podía ayudarle a levantarse cada vez que cayera, por muy profundas que fuesen las heridas, tenía que ayudarle a superarlo, a enterrarlo en el olvido y a seguir adelante costase lo que costase.
Era el precio que ella tenía que pagar por cada uno de los los errores que había cometido. Tenía que cargar con ellos en la consciencia para siempre.

miércoles, 2 de enero de 2013

Cap 15.

Abrí los ojos que pesaban como plomo, prueba del cansancio. Tan sólo habían pasado cuarenta y cinco interminables minutos. Con el móvil en las manos volví a releer el mensaje que me había enviado poco antes, no podía creer que le hubiese pasado de nuevo. Pensé en salir a buscarla pero si era verdad, sería demasiado tarde para evitarlo. Además también tenía que conseguirlo sola en ese sentido, por cruel que pareciese la situación. Pero no había muchas más soluciones al alcance, ni de ella, ni mías. De nadie.

Como si mi mente intentara devanarse los sesos buscando un ápice de esperanza fui a su habitación y rebusqué entre los papeles en el escritorio. Allí estaban, posibles pistas que contenían la respuesta en forma de jeroglífico. Cogí todos los dibujos que encontré, los terminados, a medio acabar y los que apenas había comenzado.

Empecé a revisarlos, observando cada milímetro del folio, cada trazo, cada línea, cada punto prácticamente invisible. Pero que a sus ojos se convertía en una pequeña parte más del dibujo. Algunos de ellos se podría decir que los entendía, aunque me costaba muchísimo, incluso dudaba de que ella no los entendiese pero al fin y al cabo eran suyos. Seguro que sabía que significaba cada porción de ellos, sabría interpretarlos a la perfección si se los ponían delante suya.

Segundo dibujo, un gato. Me recordaba  a un personaje ficticio de una película que me gustaba muchísimo, pero no conseguía dar con el nombre en mis recuerdos. -Sí, es el gato Chesire, mi personaje favorito. De la película de ''Alicia en el País de las Maravillas'', por Tim Burton.-dijo detrás de mí. No sabía si mi corazón iba a desbocarse de un momento a otro por el sobresalto o por la alegría de volver a escuchar su voz.



jueves, 20 de diciembre de 2012

Cap 14.

De pronto la sonrisa se escabulló de mi cara, mi mirada se congeló mientras empezaba a temblarme todo el maldito cuerpo. Oí cerrarse la puerta de casa de un portazo, y casi como impulso inconsciente me puse en pie y corrí hacia el comedor. Se encontraba frente a mí un caos del que no tenía consciencia que había sucedido, la mesa movida de sitio, algún que otro mueble roto, o tumbado... No podía creer que no me hubiese enterado de lo que había pasado, notaba como si faltase lago, o alguien. Faltaba ella, no estaba, se había ido.

Cogí el móvil lo más pronto que pudieron mis dedos, marqué su número y en pocos segundos dio señal. Pero no contestaba, la espera se me hizo eterna, volví a llamarle varias veces más pero era inútil, no lo cogía. Se me erizaban los pelos de punta de la desesperación, podría haberle pasado cualquier cosa, podría ser capaz de demasiadas cosas, y no tener consciencia de ninguna de ellas. Volví a llamar, con la esperanza de escuchar su voz.
-¿Hola?- pregunté al instante cuando lo cogió. Se oyó un leve suspiro y dio por finalizada la llamada colgándome. A los pocos minutos, que a mí me parecieron infinitos, llegó un mensaje.
Mis ojos víctimas del desconcierto se me nublaron y me senté en el sofá, a dejar que el tiempo detenido pasase a la velocidad que los segundos perdidos le permitían, sin recibir respuesta.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cap 13.

Me desperté con el corazón sobrecogido y con los ojos llorosos, apenas recordaba qué había pasado, ni porqué me había quedado dormida, mi desconcierto se desvaneció casi al instante cuando el sobrepasado volumen al que se encontraba la música me despedazaba los tímpanos, lo que me parecía raro es porqué ella no le había bajado el volumen o quitado del todo, entonces recordé que tenía que ir a ver como se encontraba. Me levanté de la cama tropezándome con las sábanas que arrastraban calléndome de bruces. El golpe me descompuso, y a duras penas me levanté tambaleándome y al abrir la puerta me la encontré con cara de pánico, aún no sabía si porque había sucedido algo o por la escandalosa caída de hace unos segundos.
-¿Has dado la vuelta a la Tierra con el resbalón, o quieres que terminemos de darla?- dijo medio riéndose, supongo que no le resultó extraño una mis patosas caídas, ya estaba acostumbrada así que cruzando el pasillo medio cojeando le contesté: - Que sepas que me he hecho daño de verdad. Y me miró con cara de quien no dice algo nuevo y dándome un abrazo me preguntó si estaba realmente bien. Le respondí con una sonrisa y me senté en una silla a merendar, mientras ella se iba al salón riendo por el camino.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Cap 12.

A mitad de camino se detuvo en seco y me miró, petrificada como una piedra, ojiplática y temblando como una hoja.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?- le dije. Apenas pronunció un sí lacónico y tartamudeando, me cojió de la mano y casi corriendo, rehicimos el camino de vuelta a casa. -¿Pero qué pasa?- musité, no se descalzó, ni se cambió de ropa al llegar a casa, fue directa al sofá , se dejó caer a plomo y cerró los ojos apretando los párpados. Tardé muy poco en comprender qué pasaba, otra vez, había vuelto a caer, ahora sólo cabía esperar que no pasara nada, que fuese fuerte y capaz de controlarlo ella sola. Las lágrimas caían detrás de otras, y con un leve y ahogado suspiro se derrumbó en el cabezal del sofá.

Me quedé quieta, paralizada, inmóvil, no era capaz de reconstruir todo aquello de nuevo, mi mente no podía. Le traje un vaso de agua, lo dejé en la mesa de centro y me fui a la habitación, cerré la puerta, puse la música lo más alta que pude y dejé que la almohada fuera testigo mudo de todo y cada uno de los sucesos que pasaban, me acurruqué y me olvidé de mí, de ella, de la música, de todo.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cap 11.

La música resonaba por toda la casa, pensé que los vecinos podían llamarnos la atención pero sinceramente no me importaba mucho, al fin y al cabo la música era mi mejor aliada. Le propuse de ir a dar una vuelta, a pesar de estar nublado hacía buen tiempo, no se lo pensó mucho y aceptó sonriente. No sabíamos exactamente donde ir pero tomar un poco de aire nos vendría mejor, de eso no cabía duda.

-¿Donde quieres ir? Le dije, pero me respondió un silencio intenso. -No se trata de donde quiera ir, se trata de encontrar un lugar que no me recuerde nada para empezar de cero. Empecé a estrujarme la cabeza, pero la verdad, es que quedaban pocos sitios en la ciudad que estuvieran vacíos de recuerdos. Nos sentamos en un banco a pensar y a los pocos minutos dijo: -Hay un sitio que desde pequeña he querido ir, mi madre nunca me llevaba pero siempre me quedé con las ganas de hacerlo. -¿Y qué lugar es ese? contesté mientras me consumía de la curiosidad. -Es un parque, no está muy lejos si no recuerdo mal, cerca del centro.

Y se puso a caminar, como un resorte me levanté y le seguí para no perder el ritmo, no sabía donde me llevaba pero no me importaba si al final del día se fuese a dormir con una sonrisa en la cara.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cap 10.

Me apoyé en la pared con las lágrimas tintineando en mis pestañas, entonces se levantó me retiró las lágrimas de las mejillas con las manos temblando de frío, sonrió y dijo:- No son horas para llorar eh, a veces es mejor que las lágrimas vayan por dentro, y que humedezcan el corazón, se nos seca de no usarlo.

No entendí exactamente lo que decía hasta que comprendí que siempre había actuado por lógica, los impulsos son del corazón no de la cabeza. La lógica a veces era un obstáculo para hacer lo que realmente quería, después de todo romper las reglas no era tan malo y no pude evitar pensar en voz alta:- Las reglas están para provocarnos a romperlas. Me miró confundida pero una media sonrisa me indicó que me había entendido perfectamente. A veces me sorprendía la capacidad de entendernos que teníamos, como si fuésemos una sola persona a la vez. Aliviada fui al cuarto donde dormía y puse la música a todo volumen, lo necesitaba.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cap 9.

Decidí volver a la cocina, me quedé absorta mirando la ventana, aún era muy temprano y el cálido resplandor de las farolas de la calle seguían encendidas. Apenas había gente caminando por las aceras mojadas y húmedas, miré el reloj, marcaba las siete y media de la mañana. Parpadeé unas cuantas veces debido al sueño que se acumulaba en mis pesados párpados casi dormidos. El cielo de la ciudad estaba gris, así que cabía la posibilidad de que hubiera lluvia nuevamente.

Me pareció oír la puerta del pasillo a mis espaldas, supuse que se había levantado ella también. No me extrañaba nada en absoluto que no pudiese dormir, estaba completamente segura de que su cabeza era un hervidero de ideas, pero le oí llorar cuando entró al cuarto de baño. Me acerqué sigilosamente, mis pasos resonaban por la casa a pesar de ir prácticamente descalza. -¿ Qué te pasa? Pensaba que estabas durmiendo, aún es pronto. Se retiró el pelo de la cara y contestó con un hilo de voz: - El problema viene cuando en vez de tú tener sentimientos, son los sentimientos los que te tienen a ti. Enmudecí de golpe, no sabía que contestarle a eso, parecía que no pero, esa frase se llevaba toda la razón consigo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cap 8.

Volví a despertarme ya casi como de costumbre en el sofá, había dormido en una mala postura y tenía la espalda hecha trizas, apenas dormí cinco horas y las ojeras se reflejaban en mi cara como signo de ello. Fui medio deambulando por el pasillo hasta la cocina para beber un vaso de agua. Todo estaba en silencio, tranquilo, como si fuera la única persona que estaba en aquella casa en esos momentos, me empecé a poner nerviosa y abrí la puerta del salón, no estaba, el cuarto de baño, tampoco, ya desesperada y con los nervios a flor de piel abrí suavemente y con mucho cuidado la puerta de su habitación, estaba estirada boca abajo en la cama, a pesar de que nos encontrábamos en pleno mes de julio estaba tapada hasta las orejas con las sábanas. Estaba despierta y se removió: -Perdona, creía que no había nadie en casa y quería asegurarme de que estabas aquí, le dije y me sonrió con los ojos cerrados, me dio las buenas noches y me fui de nuevo hacia el comedor, seguía intranquila y unos sudores fríos empezaron a recorrer todo mi cuerpo seguido de varios escalofríos, estornudé varias veces y comencé a sentir frío en los huesos, me había constipado, un catarro de lo buenos.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cap 7.

Me levanté sin llegar a ninguna conclusión, no veía nada, tenía la mente llena de niebla, ni a un palmo de mis narices veía soluciones posibles. Caminé despacio hasta el salón y me tumbé en el sofá mirando el techo, como si esperase que me dibujara esperanzas. Me sorprendió verla coger un papel en blanco y arrugarlo:- ¿Ves este papel? Soy yo, estoy hecha una bola de mí misma, arrugada, con todos mis defectos, blanca porque aún no sé como soy y pequeña y débil como un papel. Dijo mirando detenidamente el folio arrugado, cogió otro y un lápiz, escribió una palabra, e hizo un dibujo, no entendía lo que significaban un pedestal, un paragüas y una tormenta. Le miré curiosamente, sonrió y me lo explicó paso a paso, entonces descubrí que en un papel cabe más de lo que toda persona pueda imaginar. Pasaron los días y sólo se limitaba a dibujar, dibujos en blanco y negro, siempre igual de enigmáticos que los anteriores pero todo tenían el mismo objetivo, la misma finalidad y el mismo significado, pero expresados de diferentes maneras. Durante ese tiempo dejé de verle llorar, a veces incluso se reía, empecé sin darme cuenta a replantearme volver a casa, habían pasado dos semanas desde que salí de casa, aún no había vuelto aunque ahora mismo eso no era exactamente lo más prioritario para mí.

Cap 6.

Me reincorporé sobre mí misma, el tiempo había pasado sin enterarme, me dolía la cabeza y le cogí una aspirina de la nevera y la disolvía en un vaso de agua antes de tomármela. No recordaba nada y estaba confundida, me dirigí al salón y como si la realidad me abofeteara una vez más, poco a poco fui recordando todo, mi corazón no quería hacerlo pero mi mente me lo recordaba. Estaba muda, sin fuerzas para hablar, la impotencia le invadía, me situé enfrente de ella, le miré a los ojos llorosos, me puse de cuclillas y le retiré las que esperaba que fuesen las últimas lágrimas de la cara. No se movió, apenas respiraba y parecía demasiado tranquila, supuse que era debido al bajón de adrenalina, intenté sonreírle pero lo único que conseguí fue una expresión inanimada en mi cara, estaba tan perdida que no era capaz de sentir en esos momentos nada. Le cogí de la mano y la llevé hasta el baño, tenía que verle eso y sobretodo curárselo, su mirada triste me decía que no estaba dispuesta a dejarme hacerlo pero no tenía otra alternativa, entonces fue cuando sentí algo dentro de mí, sentía que no podía ver eso en ella nunca más, le vendé el brazo después de curarlo, y dándome un beso en la mejilla, salió del baño. Me quedé pensativa en la taza del váter esperando una señal, algo que me hiciera ver las cosas desde otra perspectiva, lo necesitaba, o podía  llegar a tales extremos y no estaba dispuesta a aceptar esa propuesta interior.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cap 5.

Me di cuenta de que las había dejado en el bolsillo de atrás, en el que aún no había mirado, y mucho más aliviada abrí el portal y subimos a casa. Llegamos y me dejé caer en el sofá, estaba muy cansada, pero no podía despistarme mucho, así que decidí comer algo. Fui derecha a la cocina y me la encontré mirando fijamente por la ventana, con la mirada quieta, temblando y a punto de romper a llorar, tenía su mano apoyada en el cristal como si quisiese tocar el exterior y la otra mano cerrada en un puño, no me había dado cuenta de los motivos de su reacción hasta que le vi las mangas bajadas, chorreando sangre. No podía ser, y como si me leyera el pensamiento y con los labios apretados se cayó al suelo de rodillas, estaba tan perpleja que no pude evitar cogerle, se desplomó en el suelo y se quedó tendida en él con los ojos cerrados y su mano agarrándose fuertemente a mi tobillo. Era incomprensible el cambio de humor que tenía, de sonreír a llorar en cuestión de minutos. Abrí la ventana para que se ventilara, la recosté en el sofá y fregué el suelo. No sabía a quien le dolía más de las dos todo lo que pasaba, no paraba de preguntarme cosas inútiles, que siempre obtenían por respuesta un simple '' no lo entiendo''. Apoyé los codos en el banco y me consumí en la desesperación cada minuto que pasaba.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cap 4.

Volvimos a casa andando, era mucho tiempo pero no me importaba perderlo si era con ella. Se me hacía difícil estar a su lado, siempre la veía sonreír con es sonrisa de niña, hacer payasadas, locuras, siempre me sacaba de mí misma, tenía esa capacidad de teletransportarme a su mundo, de hacerme olvidarme por un tiempo quien era, que hacía y me disipaba los problemas; sin embargo ahora era ella la que necesitaba más que nunca que yo le sacara de esa cárcel de pensamientos mezclados entre sí que tenía entremaliados en su pequeña cabeza. De repente empezó a reírse  a carcajada limpia, no sabía si asustarme por el cambio tan brusco de humor o alegrarme por verle aparentemente feliz, echaba de menos verle así. Se fue corriendo a una esquina y vino con una sonrisa de oreja a oreja, y me señaló una gran y oscura nube que se veía a continuación del edificio que nos rodeaba:-Esta tarde seguro que llueve. Dijo con un brillo especial en sus ojos, me alegré tanto de verle así que aunque en esos momentos empezó a llover no pude evitar correr hacia ella y abrazarle con todas mis fuerzas hasta dejarle sin respiración, seguimos de camino a casa, esta vez mucho mejor, salir un rato había sido mejor de lo que yo esperaba o al menos eso pensaba antes de palpar mi bolsillo y darme cuenta de que había perdido las llaves, me miró con cara estupefacta, diciéndome con la mirada que ella tampoco las llevaba encima.

Cap 3.

Me desperté  acurrucada en el sofá y con una nota encima de la mesa. Siendo sincera no me sorprendía que no estuviese en casa. Ni siquiera tenía ganas de desayunar, me vestí y salí a buscarla, había varios sitios donde sabía que podía encontrarle aunque podría estar en cualquiera de ellos ahora mismo. Al primer lugar donde fui, estaba ella, sentada en el banco con las piernas colgando, los brazos al descubierto, cosa que me sorprendió realmente ya que odiaba enseñarlos, pero no me importó simplemente quería cercionarme de que no había hecho nada esta esta vez. Me miró y comprendió que estaba preocupada, aunque en el fondo ella sabía que la buscaría, pero tampoco le dio importancia. El mar estaba en calma pero en la playa reinaba la soledad absoluta sobre las gaviotas que planeaban por encima de nuestras cabezas. Se armó de valor y me lo explicó muy brevemente, no hacían falta muchas explicaciones. Y sí, sus brazos eran los mismos de siempre, yo estaba acostumbrada a verlos pero pero ella se lo tomaba muy a pecho, incluso le molestaban en ella misma, como algo demasiado evidente:-No he podido evitarlo, era superior a mí. dijo con la voz entrecortada:- Pero estoy segura de que no volverá a suceder. dije, y ella negó suavemente con la cabeza, bajándose las mangas de su sudadera favorita y se apoyó en mí. En ese momento sonreí como una idiota sin saber muy bien porqué.Cuando quise darme cuenta habían pasado los minutos a una velocidad vertiginosa, el reloj pasaba de las cuatro de la tarde aunque a ella parecía que el tiempo era un juego de segundos imaginarios en su mente.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Cap 2.

Eran ya las nueve y media de la noche pasadas, estaba agobiada, llevada toda la tarde dándole vueltas sin saber porqué. Con cuidado y sin hacer ruido conseguí levantarme del sofá sin que se despertara, su estado era verdaderamente lamentable y en la expresión de su rostro se podía apreciar las tres horas y media que se había pasado llorando antes de caer rendida sobre mi regazo agotada por el cansancio. Una vez en la cocina preparé la cena, no quise despertarle aunque no hizo falta. A pesar de no tener hambre me vi forzada a cenar algo, ya que el estómago no paraba de suplicármelo, al menos conseguí que probara bocado. Cuando fui a despedirme no pude, me agarró de la mano y me pidió que me quedara, en ese momento comprendí que era idiota, no podía irme y dejarle pasar la noche a solas en su estado. Así que me senté en el sofá y pasé la noche, no lo entendía pero empecé a llorar como una descosida, no me imaginaba tener que ponerme en su lugar, aún no sabía qué era lo que le había llevado a tal acto, tenía demasiada suerte habiéndola encontrado consciente. Tenía que hablar con ella en cuanto pudiese, esto no podía quedarse así, conociéndole si no lo arreglaba sería peor el desastre. Cerré los ojos para dejarme caer en la trampa irreversible del sueño agotador, dejé la mente vacía y me propuse soñar que todo estaba bien, que no estaba pasando nada de esto, que era un sueño, de esos que tienen final feliz antes de convertirse en una pesadilla más, de esos en los que estuviera todo bien, perfecto, increíble. Dejé caer mi cabeza en el cabezal y me hundí en ella.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cap 1.

Desayuné como todos los días, pero esa mañana el desayuno iba acompañado de una llamada suya. Apenas comenzó a sonar por toda la cocina el tono de llamada y lo cogí al vuelo, me colgó dos segundos después sin decir nada así que dejé el teléfono sobre la mesa  y terminé el desayuno. Fui directa a la ducha y cuando salí, vi que tenía un mensaje, no podía ser de nadie más, lo abrí con las manos temblorosas y me quedé paralizada, ni un ápice de mi se atrevió a moverse un milímetro más. Nerviosa y asustada me vestí corriendo y fui a verle, no podía creerlo, nunca pensé que fuese capaz de llegar a tanto, ni siquiera parecía la misma persona con la que había pasado la tarde el día anterior. Me acerqué, le acaricié las mejillas y le abracé tan fuerte como me permitían mis brazos desanimados; me respondió con una simple mirada, con eso, terminó todo. Se desplomó sobre mí como una débil hoja en otoño y apenas tuve reflejos para agarrarle con suficiente fuerza y arrastrarle hasta el sofá. Tuve que esperar un rato hasta que sus labios se decidieron a explicarme lo que había pasado, apenas le salían las palabras de su boca, pero yo sabía que esas palabras pesaban más de lo que parecía, tardé muy poco en comprobarlo cuando enseguida vi deslizarse por sus suaves mejillas una lágrima seguida de otra, no pude evitarlo y mi corazón se hizo pedazos otra vez más. No sabía como reaccionar ni que hacer, así que me limité a quedarme abrazada a su lado el resto de la tarde mientras su cuerpo medio desfallecido descansaba en mí con una fuerte y rápida respiración, a veces incluso me asustaba. De repente se giró bruscamente hacia mí y dijo: -Perdóname por favor, lo siento, no sabes cuanto. Se humedecieron sus pupilas y rompió a llorar de nuevo, apenas pudo pronunciar las últimas palabras, no podía aguantar verle así y me limité a contestarle lo que mi mente pudo encontrar: -Eh, ha sido un error ya está, y estoy aquí para todos los demás que cometas, para todo. Entonces me derrumbé y fui yo la le agarró tan fuerte que podía escuchar los latidos de su acelerado corazón asustado.

Indescriptible.

¿Sabes? Me encanta que sonrías, adoro esa sonrisa
nerviosa al final de cada te quiero, cuando cierras los
ojos después de cada abrazo, me pierde cuando sin
avisarme vienes y me abrazas, me puede que te pares
enfrente mía y me mires fijamente y el tiempo se para
se esfuma, soy fan número uno de tus carcajadas, de
tu mirada tímida, nadie mejor que mis pupilas sabrán
escaparse de sus órbitas para fundirse con las tuyas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Tú.

No alcanzo a comprender como me puedes entender,
es como si me conocieras desde hace tiempo, como
si ya supieras de mi, me fascina la enorme facilidad de
entrar hasta donde nadie llega en sólo un segundo, la
increíble capacidad de hacerme sentir a flote cuando
no puedo salir del agua y me llega hasta el cuello. Esa
forma de acompañarme siempre en el camino por si
pierdo el hilo ayudarme a encontrarlo. Te debo más
de lo que tú te crees, no se de donde has salido pero
no quiero que te vayas nunca, no voy a dejar que te
vayas, no puedo cometer un error tan grande, no.