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lunes, 19 de noviembre de 2012

Cap 5.

Me di cuenta de que las había dejado en el bolsillo de atrás, en el que aún no había mirado, y mucho más aliviada abrí el portal y subimos a casa. Llegamos y me dejé caer en el sofá, estaba muy cansada, pero no podía despistarme mucho, así que decidí comer algo. Fui derecha a la cocina y me la encontré mirando fijamente por la ventana, con la mirada quieta, temblando y a punto de romper a llorar, tenía su mano apoyada en el cristal como si quisiese tocar el exterior y la otra mano cerrada en un puño, no me había dado cuenta de los motivos de su reacción hasta que le vi las mangas bajadas, chorreando sangre. No podía ser, y como si me leyera el pensamiento y con los labios apretados se cayó al suelo de rodillas, estaba tan perpleja que no pude evitar cogerle, se desplomó en el suelo y se quedó tendida en él con los ojos cerrados y su mano agarrándose fuertemente a mi tobillo. Era incomprensible el cambio de humor que tenía, de sonreír a llorar en cuestión de minutos. Abrí la ventana para que se ventilara, la recosté en el sofá y fregué el suelo. No sabía a quien le dolía más de las dos todo lo que pasaba, no paraba de preguntarme cosas inútiles, que siempre obtenían por respuesta un simple '' no lo entiendo''. Apoyé los codos en el banco y me consumí en la desesperación cada minuto que pasaba.

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