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domingo, 18 de noviembre de 2012

Cap 3.

Me desperté  acurrucada en el sofá y con una nota encima de la mesa. Siendo sincera no me sorprendía que no estuviese en casa. Ni siquiera tenía ganas de desayunar, me vestí y salí a buscarla, había varios sitios donde sabía que podía encontrarle aunque podría estar en cualquiera de ellos ahora mismo. Al primer lugar donde fui, estaba ella, sentada en el banco con las piernas colgando, los brazos al descubierto, cosa que me sorprendió realmente ya que odiaba enseñarlos, pero no me importó simplemente quería cercionarme de que no había hecho nada esta esta vez. Me miró y comprendió que estaba preocupada, aunque en el fondo ella sabía que la buscaría, pero tampoco le dio importancia. El mar estaba en calma pero en la playa reinaba la soledad absoluta sobre las gaviotas que planeaban por encima de nuestras cabezas. Se armó de valor y me lo explicó muy brevemente, no hacían falta muchas explicaciones. Y sí, sus brazos eran los mismos de siempre, yo estaba acostumbrada a verlos pero pero ella se lo tomaba muy a pecho, incluso le molestaban en ella misma, como algo demasiado evidente:-No he podido evitarlo, era superior a mí. dijo con la voz entrecortada:- Pero estoy segura de que no volverá a suceder. dije, y ella negó suavemente con la cabeza, bajándose las mangas de su sudadera favorita y se apoyó en mí. En ese momento sonreí como una idiota sin saber muy bien porqué.Cuando quise darme cuenta habían pasado los minutos a una velocidad vertiginosa, el reloj pasaba de las cuatro de la tarde aunque a ella parecía que el tiempo era un juego de segundos imaginarios en su mente.

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