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domingo, 18 de noviembre de 2012
Cap 4.
Volvimos a casa andando, era mucho tiempo pero no me importaba perderlo si era con ella. Se me hacía difícil estar a su lado, siempre la veía sonreír con es sonrisa de niña, hacer payasadas, locuras, siempre me sacaba de mí misma, tenía esa capacidad de teletransportarme a su mundo, de hacerme olvidarme por un tiempo quien era, que hacía y me disipaba los problemas; sin embargo ahora era ella la que necesitaba más que nunca que yo le sacara de esa cárcel de pensamientos mezclados entre sí que tenía entremaliados en su pequeña cabeza. De repente empezó a reírse a carcajada limpia, no sabía si asustarme por el cambio tan brusco de humor o alegrarme por verle aparentemente feliz, echaba de menos verle así. Se fue corriendo a una esquina y vino con una sonrisa de oreja a oreja, y me señaló una gran y oscura nube que se veía a continuación del edificio que nos rodeaba:-Esta tarde seguro que llueve. Dijo con un brillo especial en sus ojos, me alegré tanto de verle así que aunque en esos momentos empezó a llover no pude evitar correr hacia ella y abrazarle con todas mis fuerzas hasta dejarle sin respiración, seguimos de camino a casa, esta vez mucho mejor, salir un rato había sido mejor de lo que yo esperaba o al menos eso pensaba antes de palpar mi bolsillo y darme cuenta de que había perdido las llaves, me miró con cara estupefacta, diciéndome con la mirada que ella tampoco las llevaba encima.
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