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miércoles, 31 de octubre de 2012

Piedra.

Verte sonreír y que las palabras no sean capaces
se resbalarse de mi boca para colarse en tus oídos,
verte llorar y no saber si sonreír para ayudarte o
llorar también por ello, que me des un abrazo y que
todo mi cuerpo se paralice, se congele, que ni siquiera
respire para no estropear el momento, ir andando
y tropezar contigo, no poder reaccionar porque tengo
miedo, miedo de quedar como una idiota, entonces
te vas mirando al suelo, me miras sonríes y me siento
como si se hubiese levantado de mi una pesada y
vieja losa que se arrepiente de haberse encontrado
en el camino a alguien, tan increíblemente genial.

Insuficiente.

Y sentir como se aleja de ti sin poderlo evitar, ver
como su silueta se desdibuja en mi memoria poco
a poco hasta desaparecer de ella sin dejar el más
mínimo rastro, bajar de las nubes de donde un día
me hiciste subir inconscientemente a una velocidad
que se me escapa de entre mis temblorosas manos
y no controlo, me rozan en la piel esos momentos
que creía que no se borrarían y es verdad, se van
pero dejan huella, y si algún día pensabas volver
no lo hagas, porque romperás todos los esquemas
como al niño que se le cae un plato inocentemente
y sin saber porqué, la diferencia está en que el niño
lo lamentará y tu lo dejarás tirado a su suerte como
me hiciste a mí cuando me viste las lágrimas caer.

sábado, 27 de octubre de 2012

Increíble.

Y fue un instante, tan solo un segundo efímero pero
bastó para darme el aliento que necesitaba para no
tirar la toalla, y tal vez para creer un poco más en mí,
y sí, creo que se ha dado cuenta de que la cosa va
mejor, supongo que es bueno que olvide cosas que
me encierran en mi misma y tiran la llave al fondo del
cajón de la tortura, supongo que también lo sabe, que
sabrá que le tengo que dar las gracias, muchas gracias
por todo, y sabes que tengo que dártelas, que eres esa
pequeña puerta de lógica y realismo que me falta en
mí. Gracias por hacerme sonreír hasta cuando mis
castigados labios sólo sabían callar, cuando sólo
podía cerrar los ojos y hundirme, por hacerme llorar
pero de felicidad, aunque es complicado, lo consigues.

martes, 23 de octubre de 2012

Imposible.

No entra en mi ínfima ventana de la lógica que te
haya podido perder de esta forma tan mediocre
en la que te he perdido para siempre, que necesito
que me digas que aún ves un ápice de posibilidades
dentro de todo que te digas que aún es posible y
que no está todo perdido en el cajón del desastre,
que me digas que aún puedes sonreír al verme sin
tener que forzar esa preciosa sonrisa que tienes,
que necesito verte una vez más para comprobar
que esto a pasado de verdad, que no ha sido un
miserable producto de la desilusión de mi mente
absurda, aún sumida en tus pensamientos de ayer.

Puedo.

Es un día normal, normal hasta que ves su sonrisa, genial hasta que ves una lágrima suya. Es increíble como las personas que más quieres pueden influir en ti de una forma tan especial  e importante. Es algo normal salir a la calle y verle, es algo increíble casi algo perfecto que te abrace, entonces te quedas flotando sin saber si bajar a la Tierra o quedarte abrazada todo el día sin saber que hacer aparte de no soltare ni solo instante. Es a casi desesperación que te entra cuando no sabes nada desde hace días, entonces pones el modo detective acosador para saber algo. Pero el día en el que ves que una de sus lágrimas cristalinas  se desliza suavemente por sus mejillas y sabes que no puedes hacer nada para impedir que esa gota de esencia no caiga, es cuando no sabes si llorar también, si ayudarle, si hablar, no sabes hacer nada te desesperas y la acabas fastidiando, como siempre. Es algo, que no puedo explicar.

viernes, 19 de octubre de 2012

Recuerdos.

Hoy era uno de los mejores días de mi vida, era como si estuviese protagonizando mi propio sueño otra vez, apenas fui consciente de todo lo que sucedía, era demasiado perfecto como para que fuese real, y como si la cruda realidad me golpeara me acordé de la fecha en la que estaba, sí era ese día, un día que si pudiera volver atrás lo borraría y junto con él todas las sensaciones amargas. Al menos llovía, y eso me tranquilizó, caminé descalza sin apenas notar las frías baldosas del suelo en mis pies,  me asomé a la ventana, llovía mucho así que decidí bajar a dar una vuelta para no consumirme en mis pensamientos. Sí estaba calada hasta los huesos de frías y húmedas gotitas de agua, pero me sentía bien y pensé que quizá no era tan malo como esperaba, pero giré la esquina y ahora me encuentro frente  él, o mejor dicho a sus dos pupilas tintineantes, esta noche, será otra más.

lunes, 15 de octubre de 2012

Rotura.

"Caminaba cabizbajo, con la mente absorta en miles de sentimientos enredados entre sí, quizá ella tenía razón, tal vez necesitábamos darnos un tiempo. No podía sacarme de la cabeza ni por instante que lo habíamos dejado, no entraba en mi miserable puerta de la lógica, sabía que era todo muy precipitado pero, todo lo que hacía, todo lo que pensaba se reducía a una misma persona en concreto: ella, y nada más que ella.
Han pasado tan sólo unas semanas desde que decidimos separar nuestros caminos, pero no me acostumbro a dormir todas las noches sin ella, ni levantarme y verla sonreír, pero dicen que cuando no te queda nada más que la soledad ella no te falla. Pensé en llamarla varias veces pero no me cogía el teléfono, definitivamente no quería saber nada de mí así que como cada viernes lluvioso por la tarde, salí a devolverle a la soledad inmensa los recuerdos acuosos que ella había dejado en mí."

sábado, 13 de octubre de 2012

Incurable.

No eres consciente de que me haces perderme en
tus huidizos ojos, que haces que no te entienda y
me haces perder la cordura en el precipicio de tus
labios, parecen sellados por el olvido y maltratados
por la mentira, heridos buscan otros a los que poder
aferrarse para no soltarse y probar la copa llena de
amargura que los colma, sin yo saberlo pensaba
que eran los más sinceros al hablar, pero por mucho
que pase el tiempo no te darás cuenta de que no
tienen cura, sólo te queda protegerlos para no ir
contagiando de ingenuidad a los labios inocentes
que se atrevan a probarlos sin saberlo, incurable.

jueves, 11 de octubre de 2012

Ingenuidad.

Si fuese un laberinto no me encontrarías, si tuvieras
que buscarme te perderías, no comprendes que cada
mínimo detalles por insignificante que sea cuenta más
de que tu mente ingenua alcanza a comprender, me
preguntarías donde estoy sin esforzarte por descubrirlo
tú mismo, sin poner de tu parte, te encerraría dentro
del laberinto, como si fuera una coraza que impide
que me sigas haciendo daño aunque no te des cuenta.
Que las historias necesitan un punto y aparte para
que sigan siendo historias, aunque un capítulo sea la
clave para entender el resto del contexto escrito.

Pasado.

Parece mentira que a estas alturas te des cuenta
del tiempo que hemos perdido sin percatarnos
de ello, de los besos que volaron lejos de aquí,
de  sonrisas que no llegamos a dibujar en nuestro
cansado rostro, de los abrazos que se aferraron
a la soledad, de las noches en vela que hemos
pasado dándole vueltas sin que ninguno dijera
nada por miedo a lo que pudiera pasar, pero
que mejor ahora que mañana, empecemos de
cero aunque nunca la hayamos terminado de
escribir en nuestro corazón iluso tranquilo y
sobretodo ciego e ignorante, con una venda.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos.


Una larga travesía pasar los días  a solas sin que el
calor de tu mirada me invite a andar por los caminos
del abismo desdibujado, se me hacen eternas las
horas cuando tengo que esperarte sin respuestas y
no sabes como decirme que te vas sin avisar para
siempre duele que los sueños hayan perdido esencia,
duele que elijas caminar tu solo, duele que ya no
pueda mirar tus pupilas nerviosas hasta decirte que
te quiero con los ojos, aunque hoy estén apagados
por tu ausencia, no quieres responsabilizarte de ello
pues yo te culpo y no te perdono, tienes que jugar.

Historia.

Sigues sin entender que no te necesito para ser
feliz, borrón y cuenta nueva, un reset, es difícil
aunque no lo asumas, me quema la herida abierta
que dejaste antes de irte y que sigue sangrando
con cada recuerdo que mi mente encuentra por
los rincones de los sueños rotos en el cajón de la
fantasía, escritos en hojas imposibles con la tinta
de mi olvido, que no hay marcha atrás que las
ruedas no cambian al dirección y que tienes que
aprender a manejar el timón sin distraerte si no
te quieres perder en el mar de la desición sin
rumbo, que hace tiempo que salí a flote de la
cubierta de este barco hundido en tus penas.

Borrón.

Te fuiste caminando por la calle del olvido, solo
y cabizbajo, sabía que estarías mal unos días, que
lo intentarías todo, pero esto no podía seguir su
curso, llovía, parecían gotitas de tristeza que te
empapaban la chaqueta como la angustia de mi
corazón hecho pedazos, nunca pensé que  me
vería forzada a decir adiós de esta manera que
podríamos arreglar las cosas, le diste la mano
a la nostalgia y firmaste un acuerdo con la dura
soledad indefinido, me sumí en la más inmensa
añoranza, no podía dejarte así, pero como si
fuese cosa del destino le di un beso al viento
y me envenenaron sus amargos labios, me fui
desfallida y abandonada a pensar en ti otra vez.

martes, 9 de octubre de 2012

Combate.

Soñaba que tú y yo eramos felices, que nada nos
daba miedo, que nos enfrentaríamos a todos por
muy difícil y complicado que fuera, pero en el
momento indicado sin avisar abandonaste el juego
que habíamos empezado dejándome a mí sola en
fuera de juego, sin poder poner excusa cualquiera
para no darlo todo por perdido, en el abismo de
la derrota te fui a buscar, quería explicaciones de
de lo ocurrido y lo único que recibí fueron el
silencio que emanaban tus labios con cada pregunta
que parecía que te apuñalaba el corazón , me partía
el alma no poder comprenderte y entonces no lo
dudé ni un segundo más, te abandoné, te dejé
fuera de juego y sin excusas para incorporarte.

Nunca.

Me has enterrado en tus besos, me has hundido
en la tierra húmeda y fresca del olvido, en tu
cementerio de cosas imposibles, a merced de tus
recuerdos, que me balancean en las dudas que
nunca resolvimos, intento salir pero es muy difícil,
casi tan duro como excavar la dura roca de tu
corazón para saber si aún me recuerdas aunque
sean simples y vagos remordimientos abandonados
a su suerte sin que les hagas el menor caso, no
me queda más remedio que demostrarte que no
hace falta que me entierres para dejarme de lado
se irme sola por el pasillo de la soledad tapiado
por la esencia que nuestros momentos dejaron.

lunes, 8 de octubre de 2012

Indecisa.

Si no saber donde voy pensarás que estoy realmente
perdida, sin salida, que te necesitaré para encaminar
bien mis pasos, pero lo haré sola, desde que caminé
contigo cada huella en el polvo de camino era más
dolorosa, me angustiaba seguir adelante, insistías en
avanzar, y me armé de valor y rechacé a pasar las
noches frías con tu espalda pegada a la mía, y a
despertarme con tu enorme y profunda sonrisa que
me hacía dudar  de si todo iba bien porque no sabía
distinguir si te quería, y me salí de tu camino y decidí
ir sola sin compañía, perdida pero sola, tranquila pero
desorientada, pero cuando me centré a pensar en mí
empecé a dirigir mis pasos, a florecer mi alma y a
sonreír de oreja a oreja, echaba de menos esa sensación
reconfortable, me hacía fuerte y me di cuenta de que sin ti
estaba mucho mejor y que sobretodo no te necesitaba aquí.

Lluvia.

Me adentro en el túnel a ciegas sin saber donde
voy, donde me llevas, que es lo que quieres de
mi, me pides que te susurre al oído, no consigo
articular palabra, el silencio se apodera de mí y
te cuestionas si de verdad te quiero a ti, cae un
aguacero y el agua resbala encima nuestra,  como
si se burlara de nosotros clavando en un disparo
certero tu mirada en mis pupilas, se mueven de un
lado a otro incrédulas, no pueden creer lo que
ven, no son capaces de sentirte tan cerca, ni de
oír la lluvia a sus espaldas mojadas, están absortas
en ti, te miran y piensan si está pasando de verdad
si no es un sueño pasajero como todos, pero
mi alma ya no me pertenece a mí, no se siquiera
si sigue siendo mía o te la has llevado contigo.

Inborrable.

Las gotitas de tu mirada se reflejaban en el cristal
de mi soledad desdibujando mi alma en difuminados
pedacitos de ti, que piensas que te olvidé y sigues
presente en cada pensamiento, que soy como una
ingenua polilla, que va a ti como si fueses el halo
de luz que necesito para creer en mí misma sin
recurrir a los diminutos recuerdos perdidos en mi
memoria en un rincón de mi corazón que cada
dia cuando tiene frío pregunta por el calor de tu
cuerpo a cada milésima de segundo eterno e
insaciable, que come me come poquito a poco
como el olor de tu perfume en mis entrañas heridas.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Pasos atrás.

Mi mirada se desvanece, ya no puedo mirarte
a los ojos con la misma intensidad, como si con
tu último soplo de aliento en mis labios se hubiera
apagado la vela de la ilusión, ni siquiera cuando
pronuncio tu nombre me sobresalto sobre mí misma
como si hubiese dicho el nombre de algo tan importante
que no soy consciente de ello, no soy consciente
de ti, de todo lo que olvidamos a nuestras espaldas
cansadas por el peso de nuestra alma desgarrada
que cae desfallecida sobre el césped de lo imposible,
que cae en el olvido de tu mirada huidiza y nerviosa.