Te fuiste caminando por la calle del olvido, solo
y cabizbajo, sabía que estarías mal unos días, que
lo intentarías todo, pero esto no podía seguir su
curso, llovía, parecían gotitas de tristeza que te
empapaban la chaqueta como la angustia de mi
corazón hecho pedazos, nunca pensé que me
vería forzada a decir adiós de esta manera que
podríamos arreglar las cosas, le diste la mano
a la nostalgia y firmaste un acuerdo con la dura
soledad indefinido, me sumí en la más inmensa
añoranza, no podía dejarte así, pero como si
fuese cosa del destino le di un beso al viento
y me envenenaron sus amargos labios, me fui
desfallida y abandonada a pensar en ti otra vez.
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