Me has enterrado en tus besos, me has hundido
en la tierra húmeda y fresca del olvido, en tu
cementerio de cosas imposibles, a merced de tus
recuerdos, que me balancean en las dudas que
nunca resolvimos, intento salir pero es muy difícil,
casi tan duro como excavar la dura roca de tu
corazón para saber si aún me recuerdas aunque
sean simples y vagos remordimientos abandonados
a su suerte sin que les hagas el menor caso, no
me queda más remedio que demostrarte que no
hace falta que me entierres para dejarme de lado
se irme sola por el pasillo de la soledad tapiado
por la esencia que nuestros momentos dejaron.
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