Si no saber donde voy pensarás que estoy realmente
perdida, sin salida, que te necesitaré para encaminar
bien mis pasos, pero lo haré sola, desde que caminé
contigo cada huella en el polvo de camino era más
dolorosa, me angustiaba seguir adelante, insistías en
avanzar, y me armé de valor y rechacé a pasar las
noches frías con tu espalda pegada a la mía, y a
despertarme con tu enorme y profunda sonrisa que
me hacía dudar de si todo iba bien porque no sabía
distinguir si te quería, y me salí de tu camino y decidí
ir sola sin compañía, perdida pero sola, tranquila pero
desorientada, pero cuando me centré a pensar en mí
empecé a dirigir mis pasos, a florecer mi alma y a
sonreír de oreja a oreja, echaba de menos esa sensación
reconfortable, me hacía fuerte y me di cuenta de que sin ti
estaba mucho mejor y que sobretodo no te necesitaba aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario