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sábado, 19 de enero de 2013

Cap 18.

Quise relajarme y evadirme de mí misma, así que encendí el ordenador, busqué el canal de mis canciones favoritas y dejé que sonaran a un volumen en el que los vecinos considerarían apto para venir  a matarme.
Puse el modo de repetición, para que no dejara de sonar la música, iban en orden de como las descubrí: We Are Never Ever Getting Back Together, We Are Young, Lon Live, Sparks Fly, Live While We're Young, You Belong Wth Me, Red, y muchas muchas más.

Me teletransportaban, recordaba en algunas de ellas perfectamente el día de cuando las escuché por primera vez, viendo un programa en la televisión, un día en el que una persona increíble me pasó Red,  o en la radio me subió el ánimo We Are Young, y no sabía si llorar porque no había más oportunidades como aquellas de volver atrás o sonreír por tener esos momentos en mi mente, intactos, tan claros y nítidos como si los viviese en ese mismo instante.

El motivo por el cuál me encontraba allí era precisamente hacer un poco de limpieza así que con los ánimos renovados y All Too Well empujándome a ello me puse manos a la obra, en apenas un cuarto de hora la casa estaba casi aceptable, ahora sólo faltaba limpiarla a fondo y listo.

Dos horas depués comtemplaba satisfecha el resultado, fui a la nevera para ver si había algo que pudiese comer y poco después me metí a la ducha, la necesitaba urgentemente. Salí del cuarto de baño preparada para volver, apagué la música, aunque me costaba mucho hacerlo, quitarla era como apagar una parte de mí.
Cogí de nuevo las llaves y el móvil y me dirigí hacia su casa otra vez, tenía curiosidad por saber que estaría haciendo. ¿Quizá un dibujo? ¿Hablando por teléfono con su hermana? Y más preguntas que me asaltaban sin dejar que respondiera a ellas.

viernes, 18 de enero de 2013

Cap 17.

Empezaba a echar de menos, algo, pero no era algo, era un lugar. Hacía prácticamente meses que no había puesto un pie en mi casa, así que decidí ir a echar un vistazo, no sin antes dejarle una nota en la nevera para que no se preocupara. Cogí las llaves, y salí de su casa.
Iba a paso ligero pero tampoco con muchas prisas, sólo pretendía dar una vuelta y limpiar un poco.
Metí la llave en la cerradura y con cierta melancolía, giré la llave y empujé suavemente con el hombro.

El piso plasmaba la misma sensación de siempre, las paredes inertes, los muebles descansando en las baldosas, los murales de mi grupo favorito colgaban por todos los sitios, hasta en la cocina había algunos, pero fui directa a mi habitación. Conforme iba avanzando un sentimiento de desesperación por llegar y verla como siempre se apoderaba de mí, crucé el pasillo casi volando y abrí la puerta de golpe.
Todo estaba igual que siempre, desordenado, aunque yo sabía donde estaba cada cosa, en el escritorio una espesa capa de polvo bañaba todos los apuntes, algún que otro garabato y libros que había dejado la noche de antes, antes de ir a su casa.

Abrí el armario, estaba prácticamente vacío, la mayoría de la ropa estaba en una maleta, metí la cabeza un poco más adentro, sí, olía al suavizante de cuando era pequeña, me recordaba esos días en los que a veces sólo abría el armario para oler el aroma que desprendía la ropa colgada en perchas. Me recordaba ese tiempo donde aunque creía que estaba sola, tenía un respaldo donde apoyarme. Sin darme cuenta, inconscientemente una lágrima se dejaba caer sobre las mejillas, me retorcía el estómago recordar mi infancia, donde cada día me iba a dormir con una sonrisa en la cara de oreja a oreja, cuando mi única preocupación era que no se me olvidara ver mi serie preferida, o llamar a mi hermana si se iba de viaje.

Me senté en la cama, y dejé que la vaga esencia de mis sueños perdidos y los recuerdos infantiles me comieran por dentro hasta que la realidad dejase de existir para mí.

sábado, 5 de enero de 2013

Cap 16.

Se sentó a mi lado cogiendo el dibujo que yo sostenía en mis manos en ese mismo instante, pestañeó unas cuantas veces como si quisiera fotografiarlo y sonrió delante de él.
- ¿Cuánto tardaste en hacerlo?- dije intrigada. Me miró pensativa y contestó: - Unas cuatro horas en dibujarlo, y una más en pintarlo, unas cinco horas más o menos.- dijo mirando a la pared como si plasmase el Chesire en ella. Lo dejó de nuevo encima de la mesa y preguntó con curiosidad: - ¿Vas a mirar alguno más?-dijo mientras los alineaba cuidadosamente.
Los observé por encima por si había alguno más que despertara mi atención pero estaba cansada y no tenía ganas de enfrentarme a ningún misterio de los suyos. Negué con la cabeza y poco después los recogió para esparcirlos nuevamente por todo el escritorio como si fuesen un abanico desordenado.

La música a todo volumen empezó diluirse por las paredes de la casa, era mi canción favorita, pero también era la suya. Agradecí cada segundo que sonaba Red. No me había dado cuenta de lo que necesitaba aquella canción hasta que al escucharla se me nubló el corazón, la añoranza se apoderó de mi pecho y me maldecía a mi misma por no haberla puesto antes. Quizás hubiera evitado muchas cosas. Pero era tarde, demasiado tarde, no podía hacer nada, el pasado es inalterable.

A estas alturas sólo podía ayudarle a levantarse cada vez que cayera, por muy profundas que fuesen las heridas, tenía que ayudarle a superarlo, a enterrarlo en el olvido y a seguir adelante costase lo que costase.
Era el precio que ella tenía que pagar por cada uno de los los errores que había cometido. Tenía que cargar con ellos en la consciencia para siempre.

miércoles, 2 de enero de 2013

Cap 15.

Abrí los ojos que pesaban como plomo, prueba del cansancio. Tan sólo habían pasado cuarenta y cinco interminables minutos. Con el móvil en las manos volví a releer el mensaje que me había enviado poco antes, no podía creer que le hubiese pasado de nuevo. Pensé en salir a buscarla pero si era verdad, sería demasiado tarde para evitarlo. Además también tenía que conseguirlo sola en ese sentido, por cruel que pareciese la situación. Pero no había muchas más soluciones al alcance, ni de ella, ni mías. De nadie.

Como si mi mente intentara devanarse los sesos buscando un ápice de esperanza fui a su habitación y rebusqué entre los papeles en el escritorio. Allí estaban, posibles pistas que contenían la respuesta en forma de jeroglífico. Cogí todos los dibujos que encontré, los terminados, a medio acabar y los que apenas había comenzado.

Empecé a revisarlos, observando cada milímetro del folio, cada trazo, cada línea, cada punto prácticamente invisible. Pero que a sus ojos se convertía en una pequeña parte más del dibujo. Algunos de ellos se podría decir que los entendía, aunque me costaba muchísimo, incluso dudaba de que ella no los entendiese pero al fin y al cabo eran suyos. Seguro que sabía que significaba cada porción de ellos, sabría interpretarlos a la perfección si se los ponían delante suya.

Segundo dibujo, un gato. Me recordaba  a un personaje ficticio de una película que me gustaba muchísimo, pero no conseguía dar con el nombre en mis recuerdos. -Sí, es el gato Chesire, mi personaje favorito. De la película de ''Alicia en el País de las Maravillas'', por Tim Burton.-dijo detrás de mí. No sabía si mi corazón iba a desbocarse de un momento a otro por el sobresalto o por la alegría de volver a escuchar su voz.