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sábado, 5 de enero de 2013

Cap 16.

Se sentó a mi lado cogiendo el dibujo que yo sostenía en mis manos en ese mismo instante, pestañeó unas cuantas veces como si quisiera fotografiarlo y sonrió delante de él.
- ¿Cuánto tardaste en hacerlo?- dije intrigada. Me miró pensativa y contestó: - Unas cuatro horas en dibujarlo, y una más en pintarlo, unas cinco horas más o menos.- dijo mirando a la pared como si plasmase el Chesire en ella. Lo dejó de nuevo encima de la mesa y preguntó con curiosidad: - ¿Vas a mirar alguno más?-dijo mientras los alineaba cuidadosamente.
Los observé por encima por si había alguno más que despertara mi atención pero estaba cansada y no tenía ganas de enfrentarme a ningún misterio de los suyos. Negué con la cabeza y poco después los recogió para esparcirlos nuevamente por todo el escritorio como si fuesen un abanico desordenado.

La música a todo volumen empezó diluirse por las paredes de la casa, era mi canción favorita, pero también era la suya. Agradecí cada segundo que sonaba Red. No me había dado cuenta de lo que necesitaba aquella canción hasta que al escucharla se me nubló el corazón, la añoranza se apoderó de mi pecho y me maldecía a mi misma por no haberla puesto antes. Quizás hubiera evitado muchas cosas. Pero era tarde, demasiado tarde, no podía hacer nada, el pasado es inalterable.

A estas alturas sólo podía ayudarle a levantarse cada vez que cayera, por muy profundas que fuesen las heridas, tenía que ayudarle a superarlo, a enterrarlo en el olvido y a seguir adelante costase lo que costase.
Era el precio que ella tenía que pagar por cada uno de los los errores que había cometido. Tenía que cargar con ellos en la consciencia para siempre.

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