Verte sonreír y que las palabras no sean capaces
se resbalarse de mi boca para colarse en tus oídos,
verte llorar y no saber si sonreír para ayudarte o
llorar también por ello, que me des un abrazo y que
todo mi cuerpo se paralice, se congele, que ni siquiera
respire para no estropear el momento, ir andando
y tropezar contigo, no poder reaccionar porque tengo
miedo, miedo de quedar como una idiota, entonces
te vas mirando al suelo, me miras sonríes y me siento
como si se hubiese levantado de mi una pesada y
vieja losa que se arrepiente de haberse encontrado
en el camino a alguien, tan increíblemente genial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario