La música resonaba por toda la casa, pensé que los vecinos podían llamarnos la atención pero sinceramente no me importaba mucho, al fin y al cabo la música era mi mejor aliada. Le propuse de ir a dar una vuelta, a pesar de estar nublado hacía buen tiempo, no se lo pensó mucho y aceptó sonriente. No sabíamos exactamente donde ir pero tomar un poco de aire nos vendría mejor, de eso no cabía duda.
-¿Donde quieres ir? Le dije, pero me respondió un silencio intenso. -No se trata de donde quiera ir, se trata de encontrar un lugar que no me recuerde nada para empezar de cero. Empecé a estrujarme la cabeza, pero la verdad, es que quedaban pocos sitios en la ciudad que estuvieran vacíos de recuerdos. Nos sentamos en un banco a pensar y a los pocos minutos dijo: -Hay un sitio que desde pequeña he querido ir, mi madre nunca me llevaba pero siempre me quedé con las ganas de hacerlo. -¿Y qué lugar es ese? contesté mientras me consumía de la curiosidad. -Es un parque, no está muy lejos si no recuerdo mal, cerca del centro.
Y se puso a caminar, como un resorte me levanté y le seguí para no perder el ritmo, no sabía donde me llevaba pero no me importaba si al final del día se fuese a dormir con una sonrisa en la cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario