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martes, 20 de noviembre de 2012
Cap 7.
Me levanté sin llegar a ninguna conclusión, no veía nada, tenía la mente llena de niebla, ni a un palmo de mis narices veía soluciones posibles. Caminé despacio hasta el salón y me tumbé en el sofá mirando el techo, como si esperase que me dibujara esperanzas. Me sorprendió verla coger un papel en blanco y arrugarlo:- ¿Ves este papel? Soy yo, estoy hecha una bola de mí misma, arrugada, con todos mis defectos, blanca porque aún no sé como soy y pequeña y débil como un papel. Dijo mirando detenidamente el folio arrugado, cogió otro y un lápiz, escribió una palabra, e hizo un dibujo, no entendía lo que significaban un pedestal, un paragüas y una tormenta. Le miré curiosamente, sonrió y me lo explicó paso a paso, entonces descubrí que en un papel cabe más de lo que toda persona pueda imaginar. Pasaron los días y sólo se limitaba a dibujar, dibujos en blanco y negro, siempre igual de enigmáticos que los anteriores pero todo tenían el mismo objetivo, la misma finalidad y el mismo significado, pero expresados de diferentes maneras. Durante ese tiempo dejé de verle llorar, a veces incluso se reía, empecé sin darme cuenta a replantearme volver a casa, habían pasado dos semanas desde que salí de casa, aún no había vuelto aunque ahora mismo eso no era exactamente lo más prioritario para mí.
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